«A pesar del dolor siguen sintiéndose como besos.»
El sabor del tabaco mezclándose con el alcohol, el alcohol mezclándose con las pastillas. La música retumbando en sus oídos, el rugido de los coches alternándose con los gritos. Vida.
Aquellas fiestas en las que todos acababan borrachos o drogados. Música, alcohol, sexo y drogas. Una fiesta digna de película.
-Brooke.- grita alguien a sus espaldas. Se gira en mitad de la multitud solo para ver a Hayden acercándose a ella con una sonrisa tonta en el rostro. Y ella lo sabe enseguida, ha fumado.
Él la abraza, envolviéndola con sus brazos, protegiéndola de las miradas del resto de hombres de la fiesta. Ella responde envolviendo las piernas alrededor de su cintura haciendo que él la cargue.
-Te miran mucho.-murmura en su oído. Ella rie y lo besa. Suave, tierno y salvaje a la vez.
Están tan enganchados el uno al otro que no se dan cuenta de la tierna risa de la bajita chica que los observa parada justo a su lado.
-Parece que os estéis devorando.- murmura con el rubor cubriendo sus mejillas. Brooke es la primera en reaccionar, apartándose precipitadamente de Hayden y saltando a los brazos de la chica. Brooke ríe en los brazos de la castaña.
Ella adora a esta chica, y ambas recuerdan con todo detalle el día en que se conocieron.
-Ali,¿qué haces aquí? Odias estas fiestas.- la pequeña castaña suelta una sonrisa risueña, clavando sus azulados ojos en Brooke. Y entonces Brooke se da cuenta, se da cuenta del porque su tierna amiga está en un lugar como este. Ella está apunto de tener un ataque.
Se gira en busca de Hayden pero este ya ha desaparecido. La mira a ella y la agarra del brazo empezando a caminar lejos de la multitud. Buscando con la mirada el coche de su amiga, hasta que lo encuentra y caminan hacia él.
-Venga siéntate, y toma la pastilla.- la castaña se ríe mientras traga la pequeña píldora y se recuesta en el sofá, quedándose dormida a los pocos minutos.
Brooke suspira con cansancio y pesar, sabe que Hayden se enfadara con ella por no haberle avisado que se iba, pero su amiga la necesitaba.
Sonríe viendo como la pequeña castaña duerme en el sofá, Brooke adora a esa chica como si fuera su propia sangre. En parte porque ella nunca ha tenido a nadie que se preocupara por ella excepto a esta chica.
Ella no sabe que es lo que siente por esa chica, solo sabe que no quiere que se vaya de su vida.
-Perdona lo siento mucho, no miraba por donde iba, Dios perdóname.- las manos de la chica empiezan a temblar mientras Brooke se levanta.
-Tranquila, estoy bien.- Brooke normalmente habría gritado lo muy estúpida que la chica era por no mirar por donde pisa. O probablemente se habría reído de lo extremadamente tierna que es la chica, pero con tan solo ver la reacción de la chica sabe que ella no está bien.
Las personas siguen transitando por la calle mientras ellas dos permanecen paradas. Brooke se asegura de recoger su skate y mira a la chica que sigue temblando con una intensa mirada de culpabilidad en los azulados ojos de la chica.
-De verdad lo siento mucho…- Brooke de la nada empieza a reír y la chica la mira incrédula.
-No es como si hubieras matado a un cachorrito, tranquila estoy bien.- Brooke sonríe a la chica, con esa sonrisa de ángel que la caracteriza.
La chica sigue negando, disculpándose una y otra vez. Hasta que Brooke la calla invitándola a tomar algo.
-¿Por qué estabas tan asustada antes?-pregunta Brooke interrumpiendo las risas, tanto las suyas como las de la chica. La castaña la mira confundida.- Ya sabes, cuando hemos chocado. – la chica enrojece y agacha la mirada.- Oye si no quieres contármelo está bien.-
Alessa la mira sintiendo la sangre subir a sus mejillas.
-Solo tengo 15 años, los psiquiatras dicen que a esta edad es muy difícil saberlo con seguridad, pero están bastante seguros de que es sociopatía. Como todavía no están seguros no quieren que tome antipsicóticos, así que prácticamente me paso cada día tratando de ser mi lado tierno e intento apartar mi lado psicótico. Y el hecho de que alguna que otra vez consumo drogas, bueno, no es que me ayude demasiado.- murmura sin dejar de jugar con sus manos sobre la mesa.
Brooke sonríe y se levanta para sentarse a su lado y abrazarla.
-Te ayudaré.- Alessa levanta la cabeza para mirarla, sonríe con los ojos brillando, tratando de no llorar.- ¿Amigas?- la pequeña castaña ríe y la abraza .
La puerta siendo cerrada con fuerza la saca de sus recuerdos, haciendo se que quede de pie delante del sofá.
Eleva la cabeza solo para ver a Hayden, con los brazos cruzados sobre su pecho. Pero no es eso lo que hace que Brooke se asuste, es la forma en que su cara no refleja lo que está sintiendo, es la forma en que sus ojos brillan con ira.
Trata de tragar el nudo en la garganta cuando él se acerca y la agarra del brazo arrastrándola hacia el dormitorio. Brooke omite el grito que se construye en su garganta por la fuerza que él está ejerciendo en su brazo.
Una vez han llegado al dormitorio y él cierra la puerta, el nudo en su garganta ya es prácticamente imposible de deshacer. Con miedo se gira para mirarlo, y no se da cuenta de que es lo que ha pasado hasta que trata de girarse y mirarlo desde el suelo. Viéndolo con la mano alzada, preparado para dar otro golpe.
-¿Cuántas veces, tengo que decirte que tú no te vas de ninguna fiesta sin mi?- se agacha hasta estar a su altura, metiendo la mano en su pelo, agarrándola del cuero cabelludo levantándola del suelo por el cabello.
Brooke grita y trata de alejarse mientras contiene las lágrimas, pero eso solo le sirve para acabar siendo estampada contra la puerta. Hayden repite la acción y vuelve a golpear su cabeza contra la puerta. Ella grita y le suplica que pare, pero ella sabe que no parará porque ella le ha desobedecido.
Un golpe más, otro y otro más hasta que la suelta alejándose de ella, pasándose las manos por la cara. Brooke se desliza por la puerta hasta acabar en el suelo, pegando las rodillas a su pecho, escondiendo la cabeza. Conteniendo las lágrimas mientras muerde sus labios tratando de aguantar el dolor de los golpes.
Y es en momentos como ese en los que ella debería salir corriendo, gritarle lo mucho que le odia y lo muy arrepentida que está de haberle conocido. Pero eso no es lo que ella siente, ella le tiene miedo cuando está así, cuando él tiene un ataque de ira. Pero no le odia, no cree hacerlo, a pesar del dolor los golpes siguen sintiéndose como besos, y ella sabe que eso no es sano, pero le gusta cuando él se pone violento. Le gusta cuando él está enfadado. Pero a pesar de ello, en vez de correr y huir de él, ella solo se levanta como si nada hubiera pasado y lo abraza. Porque sabe que eso es lo que él necesita, y eso es justamente lo que hace en este momento.
Cuando se siente capaz de levantarse y ya ha conseguido que las lágrimas contenidas desaparezcan, se levanta y camina hasta estar detrás de Hayden y lo abraza por la espalda. Apoyando su dolorida cabeza en su musculosa espalda.
-No me gusta ponerme así contigo Brooke.-murmura girándose y abrazándola.- Sabes que no me gusta tratarte así…-
Brooke lo abraza más fuerte, buscando refugio entre sus brazos.
Le hace mirarla, se miran, son esas miradas de cariño que los amigos de ellos ven. Son las miradas que ellos se tienen el uno al otro, son las miradas de las cuáles no saben el significado. Pero si saben que son miradas que les hacen saber que son importantes el uno para el otro.