«Asked you once, asked you twice now. There’s lipstick on your collar. You say she’s just a friend now. Then why don’t we call her?
So you wanna go home with someone. To do all the things you used to do to me. I swear, I know you do.
Used to take me out in your fancy car. And make out in the rain. And when I ring you up. Don’t know where you are. Til I hear her say your name. Used to sing along, when you played guitar. That’s a distant memory. Hope she treats you better than you treated me.
I’m into you, yeah you. I’m not your number one. I saw you, with her. Kissing and having fun. If you’re giving her all of your money and time. I’m not gonna sit here wasting mine on you. Yeah, you, ciao adiós, I’m done.
After three, after four times. Why did I bother? Tell me how many more times does it take to get smarter? Don’t need to deny the hurt and the lies. And all of the things you did to me. I swear, I know you did.
And now you take her out in your fancy car. And make out in the rain. And when she rings you up, she know where you are. But I know differently. Now she sings along, when you play guitar. Making brand new memories. Hope you treated her better than you treated me…»-Anne Marie-
-Hayden, ¿Dónde estás? Llámame, por favor.- era el quinto mensaje que dejaba en su buzón de voz. Otra vez llegaba al piso y otra vez él no estaba ahí. Ella empezaba a cansarse de llegar y no verlo por ningún lado.
Habían pasado seis meses desde que habían empezado su viaje. Habían atravesado casi todo el estado de California y después se habían desviado hacia Las Vegas en Nevada. Una vez allí, la idea principal había sido quedarse una semana, pero Brooke había conseguido un empleo en un pequeño bar musical.
El trabajo era sencillo, Brooke se dedicaba a fotografiar a los turistas y de vez en cuando a los clientes habituales. Pero la cosa había cambiado hacía un mes. La jefa de Brooke la había escuchado cantar en los vestuarios y le había ofrecido dar un pequeño concierto las noches de sábado a domingo.
Brooke había dudado, le gustaba cantar, pero no consideraba que lo hacía tan bien como para actuar delante de gente. Había rechazado la oferta de su jefa, pero ella no había cedido hasta convencer a Brooke. Así que no había tenido más remedio que aceptar la oferta.
-Brooke, el trabajo está entretenido, llegaré tarde. No me esperes despierta.- la voz de Hayden a través de su teléfono dirigió su pensamiento hacia él. Había colgado nada más acabar la frase. No le había dado oportunidad a responder.
Últimamente no eran los mismos, habían empezado con energía el viaje, pero con el tiempo se había dado cuenta de que ya no se sentía igual que antes. Hayden era muy importante en su vida, le quería, pero no estaba enamorada.
Si alguna vez había sentido algo parecido a un enamoramiento con él, esa sensación, ahora, se había esfumado por completo. Le tenía mucho aprecio, pero ya no había más, «Buenos días, ángel.» o «Te quiero amor.»
Una noche él había llegado a casa con marcas de pintalabios en el cuello. Ella había querido ignorar aquello, pero sabía que ella ya no era la única. Y esta llamada, ella pensaba que le dolería, pero en lugar de haberle dolido la había cabreado.
Sabía que él no iba a volver hasta tarde, así que guardó todas sus cosas en su furgoneta. Cerró la puerta del piso y dejó la llave al portero. No iba a aguantar que Hayden la tratara como a una tonta, porque ella no lo era.
Su relación no era la misma, pero por el aprecio que le tenía había querido intentar mejorar la situación. Pero si él no se esforzaba, ella desde luego no iba a hacerlo, no iba a quedarse con él sabiendo que no estaba enamorada.
Llamó a su jefa y le pidió permiso para mudarse, temporalmente, al apartamento que había encima del bar. Su jefa accedió encantada y se reunió con Brooke en la parte trasera del edificio. Anne le enseñó el apartamento y pasó la noche ayudando a Brooke a instalarse.
-No puedo creerme que se haya ido con otra. No te merece para nada, Brooke.- habían trabado una pequeña amistad durante las horas que habían estado en el apartamento. Anne había subido un par de botellas de vino del bar mientras Brooke buscaba un par de copas entre sus cosas.
-Pensé que estaría dolida, pero lo que me molesta es que no me lo haya dicho. Podría no haber malgastado todo este tiempo con él, me podría haber ido antes y seguir con mi viaje…- había dejado de hablar al escuchar sonar su teléfono. La pantalla se había iluminado dejando ver el nombre de Hayden en ella. Colgó la llamada antes de seguir hablando con Anne.- Seguiré trabajando en el bar un par de meses hasta ahorrar lo suficiente como para no tener que preocuparme del dinero en un año entero.-
-Bueno, ahora que lo dices, en cuatro meses más o menos, mi hermano va a venir a ocuparse del local porque yo tengo que viajar a España a visitar a mis primos y a mis tíos. Si te apetece venirte, yo estaría encantada de que me acompañaras. Además, podríamos irnos de fiesta todos juntos.- Anne había movido las cejas repetidamente haciendo reír a Brooke.
-Lo que necesito ahora mismo es divertirme con mis amigas y conocerme a mí misma. Además, yo soy una santa, jamás iría de fiesta con unos desconocidos. – Anne empezó a reír ante la broma de Brooke mientras ella hacía lo posible por aguantar la risa.
Conocía a Brooke desde que la había contratado, y siempre habían tenido una buena relación. No tanto como ser amigas del alma, pero ahora con el drama que Brooke estaba viviendo. Le parecía un buen momento para hacerse amigas. Ella ahora necesitaba divertirse y despejarse de hombres, y quería ayudarla a hacerlo.
-¿Entonces te parece bien? – Anne quería saber si a Brooke le gustaba la idea de visitar España.
-Mira, me gusta la idea de viajar, sea a dónde sea. Pero ¿qué quieres a cambio de mi encantadora compañía? -Brooke la miró algo suspicaz, sabía que Anne tramaba algo.
-Bueno, me caes bien, y a parte de la visita voy a España para dirigir un nuevo local allí. Eres una de las mejores fotógrafas que he conocido, y no cobras un dineral como la mayoría, pides un sueldo muy razonable sobretodo sabiendo que podrías cobrarme mucho más. – Brooke frunció el ceño.
-Bueno, si lo que me estás ofreciendo es un trabajo en España contigo. Debo decirte que estaré encantada de aceptar lo que me ofrezcas. – Anne rió mientras rellenaba la copa vacía de Brooke por tercera vez. -Pero, a cambio, tienes que contestarme algo. – Brooke se inclinó sobre la mesa de la cocina para acercarse al rostro de Anne. -¿Quieres ser mi amiga? – Anne estalló en risas mientras asentía eufórica.
Le encantaba la forma en que Brooke había dicho aquello, le había recordado a la forma tan sencilla en que los niños hacen amigos. Brooke acompañó las risas de Anne mientras esta elevaba su copa para brindar.
-Por nuestra amistad y nuestro futuro viaje. -Brooke elevó su copa junto a la de Anne, y ambas brindaron entre risas mientras la música inundaba el pequeño comedor del apartamento.
-Mmm, me encanta esta canción, cántala conmigo Brookey. – Anne se acabó la copa de un trago mientras escuchaba el inicio de una de sus canciones favoritas. Brooke rió por el apodo, pero se levantó junto a Anne. -Toma tu micro, ¿te sabes la canción, no? – Anne le había entregado una de las botellas de vino vacías y ella había cogido la otra. Brooke asintió y dirigió su mirada de la botella a Anne. -Vamos a echarle imaginación. – ambas rieron como niñas.
-Y, por cierto, no puedo creer que hayas dudado de que conozco la canción Say it. Es una ofensa inmensa, y además, me pido el coro.- Anne sonrió y reinició la canción.
-Valep, pues yo lo que viene ahora.- Anne hizo una mueca con la cara, intentando imitar a los cantantes cuando están en los escenarios. Aferró la botella entre sus manos y cogió aire cuando la canción empezó a sonar otra vez.
Fueron moviendose por el departamento riendo y disfrutando de un gran concierto. En cuanto la canción acabó ambas rieron y aplaudieron.
-Te lo imaginas, actuariamos de miedo las dos juntas.- Anne pasó a la siguiente canción, y le envió una mirada divertida a Brooke que enseguida asintió.
-Noche de karaoke.- murmuró con una mirada traviesa. Anne saltó eufórica en su sitio mientras que Brooke empezaba la canción empleando la botella como micro. – I don’t ever ask you where you’ve been. And I don’t feel the need to know who you’re with…–