#7

«Viviendo como estrellas fugaces.»

-Tío aterriza de una vez, la chica es la más rara del orfanato, se pasa los fines de semana mirando esa valla.- le dijo a su amigo, lo habían pillado otra vez mirando a la chica.

El chico de los ojos azulados los miró, dirigió su mirada al chico que había hablado, Matt. El chico al que consideraba su hermano, el motivo por el que él se había metido en tantos problemas.

-Me llama la atención, eso es todo.- murmuró mientras volvía a mirar a la chica, vio a Kate acercarse hasta la chica y envolverla en sus brazos mientras murmuraba en su oído.

Kate se separó de la chica mientras sonreía. Empezó a tirar de ella hacia el edificio, la chica miró hacia la valla una vez más y luego volvió la vista a Kate.

-Venga tíos, hay que entrar, hoy es el cumpleaños de la novia de Hayden.- habló Matt provocando las risas del grupo de amigos.

-Vete a la mierda capullo.-Hayden reía con ellos mientras se dirigían al edificio.

***

-Dios mío, todavía no me creo que ya tengas 15 años cielo. El tiempo ha pasado tan rápido, parece que fuera ayer cuando llegaste.- Kate seguía hablando mientras ella se miraba en el espejo de cuerpo entero de su habitación. Había dejado de prestarle atención después de ponerse el conjunto que ella misma había escogido para la fiesta que le habían organizado.

Odiaba su cumpleaños, y odiaba las fiestas que le organizaban los niños y niñas del orfanato. Sin embargo no quería ser desagradecida y las aguantaba. Pero las fiestas de cada año seguían recordándole el día en que su madre la dejó aquí tirada. La odiaba, al menos eso se esforzaba en creer, pero seguía sin entender el motivo por que seguía esperando junto a la valla los sábados.

-Venga vamos, ya deben estar todos abajo. Los pequeños te han hecho un regalo que creo que te encantará.- Kate la guió escaleras abajo hasta la sala de celebraciones. En cuanto puso un pie dentro de la sala escuchó los gritos del resto de personas del orfanato felicitándola. Apenas alcanzó a verlo antes de que le saltara a los brazos para abrazarla. Brooke empezó a reír mientras el pequeño Jake la soltaba y se paraba frente a ella. Llevaba un pequeño trofeo en las manos y una gran sonrisa dejando ver los dientes.

-Felicidades.- Brooke sonreía mientras se agachaba para estar a su altura y coger el trofeo.

-Muchas gracias Jake. Me encanta.- abrazó al pequeño antes de ir y saludar al resto.

***

-Deja de mirarla ya y ves a hablar con ella.- murmuró uno de sus amigos. Estaban en un rincón de la sala, y mientras sus amigos hablaban él solo se dedicaba a observarla. Negó con la cabeza sin dejar de mirarla.

Dani, uno de sus amigos, dejó el vaso con la bebida en una mesa cercana y se dirigió hacia la chica.

Hayden y el resto lo observaban mientras hablaba con la chica y la hacía reír. Unos minutos más tarde se acercaba con ella hacia donde ellos descansaban.

-Que cabrón.- murmuró Matt haciéndolos reír.

-Chicos os presento a Brooke. Brooke estos son Matt, Alex y Aitor.- la chica los saludó mientras Dani hacía las presentaciones.- Y este gruñón de aquí es Hayden.- Dani se colgó de Hayden rodeándolo por los hombros. Hayden miró a su amigo y le gruñó haciendo que la chica soltara una pequeña risita.

-Hola.-la escuchó murmurar con timidez mientras su rostro empezaba a teñirse de rojo.

***

La semana había pasado más rápido de lo que ella esperaba. Alessa no había vuelto a preguntarle por las marcas, aunque tampoco había vuelto a hablar mucho con ella. Tan solo la saludaba y luego se despedía de ella. Estaba claro que Alessa no se esperaba que ella reaccionara de esa forma, pero era su vida al fin y al cabo, no tenía porque involucrarse. Entiende que ella se preocupe, pero debería saber que si fuera algo malo ella se lo habría explicado.

Alessa se acerca a ella para despedirse, pero deja de prestarle atención al escuchar el motor de la moto de Hayden. Camina hasta él con una gran sonrisa adornando su rostro.

Él la mira mientras se acerca, y es otro de esos momentos en los que se siente afortunado por tenerla a su lado. Él la ve como una maravilla, aún con todas las marcas y cardenales adornando su cuerpo, él sigue viéndola hermosa, como si no hubiera nada mejor en el mundo. Ni siquiera los ángeles son comparables con ella. Su forma de sonreír, su risa, la forma en que sus ojos brillan cuando está contenta, su forma de apretar los puños cuando está enfadada o la forma en que se muerde el labio para no gritarle cuando está cabreada.

-¿Preparada?- ella asiente y se abraza a su torso.

Mientras el conduce hacia las afueras de la ciudad ella cuela las manos por debajo de su camiseta. Sintiendo el calor de su abdomen, deja caer la cabeza contra su espalda y mantiene los ojos cerrados.

Adora el tacto de su piel suave, cientos de veces se ha encontrado a sí misma comparando al chico con un ser celestial. Su aspecto, sus ojos, su tacto… de una forma u otra siempre encuentra algo que comparar.

La sensación de ligereza que los embarga durante el viaje, desaparece a medida que se acercan a su destino. Cada segundo que pasa están más cerca del lugar en el que se lleva a cabo la fiesta. Y a cada segundo que pasa, la ligereza y la libertad que sienten va evaporándose. Al igual que las estrellas fugaces.

Es en esos momentos cuando Brooke comprende porqué a él le gusta esa clase de vehículo. Lo que a ella en un principio le parecía una monstruosa máquina, ahora le parece una de las vías de escape más increíbles que podría conocer.

-¡No, no voy a subir! ¡Me da miedo Hayden!- él reía mientras ella miraba con temor la gran máquina.

Desde el momento en que Dani los había presentado habían pasado la mayor parte del tiempo juntos. Él se comportaba con frialdad tanto tiempo como podía, excepto en los momentos en que aprovechaba para molestarla y reírse de ella. A pesar de que la trataba de mala manera, de que la mayoría del tiempo se comportaba como un idiota y de que hacía todo lo posible por alejarla. A pesar de todo eso, ella seguía juntándose con él y el resto de chicos.

La miró durante unos instantes mientras dejaba de reír, la veía adorable. Él no podía estar más agradecido con Dani, desde que los había presentado ella se había juntado con ellos y poco a poco había entrado en confianza. Mientras que los chicos se habían dedicado a tratarla como a una hermana pequeña, él se había dedicado a tratarla mal, a enfadarse con ella, a molestarla y a reírse de ella. Se había dedicado, única y exclusivamente, a ponerla a prueba. Quería ver hasta donde era capaz de llegar para estar junto a él.

-De verdad que no puedo Hayden. Ve tú, yo volveré a mi habitación.- y antes de que ella se diera la vuelta, él se encontraba levantándose del vehículo y agarrándola del brazo. La hizo mirarlo, la vio vacilar y sintió como su respiración se entrecortaba.

Le gustaba ver lo que él le provocaba. Le gustaba saber lo mucho que él la afectaba, pero eso era algo de lo Hayden no era consciente.

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