«A Brooke solo la podías encontrar si ella te dejaba encontrarla.»
-¿Anne, sabes algo del pequeño demonio?- Anne observó con tristeza a los chicos.
Harry y Ashton no habían parado de buscar a Brooke cuando ella desapareció. Annabelle echaba de menos a Brooke, la consideraba una hermana, sin tener en cuenta lo que pasó aquella noche en el motel. Y después estaban Rut y Danielle, que se habían unido a la pequeña familia cuando Harry les pidió ayuda para encontrar a Brooke.
-Lo único que sé es a través de las postales que envía de vez en cuando. Y bueno, cuando me respondió el mensaje que le envíe informando del retraso del viaje a España.- Ashton suspiró dejándose caer en el sofá del salón de Anne.
-Fue culpa mía que se fuera, debí haber esperado a que tú llegaras.- Harry se dejó caer al lado de Ashton.
Anne se sintió mal, a Ashton y Harry les gustaba Brooke, les gustaba demasiado. Y cuando Ashton se enteró de que Brooke había desaparecido, pasó un par de días incomunicado.
Cuando Anne y Harry consiguieron entrar en su casa, aquel lugar estaba completamente destrozado, y Ashton estaba dormido en medio de aquel caos, aferrado a una botella de licor.
Harry explicó lo que pasó aquella noche, y fue entonces cuando Anne comprendió porque ella había desaparecido.
-Ella volverá, suele desaparecer de vez en cuando, pero siempre vuelve.- Anne los tranquilizaba siempre que aquellos dos perdían la paciencia. Ella sabía que Brooke iba a volver, eran amigas y ella tenía esa corazonada.
-Se puede decir que desaparecer es su tubo de escape.- Rut trató de hacer reír a los dos hombres. Anne, Danielle y Annabelle rieron, a ellas sí que les había hecho gracia.
Durante el tiempo que Brooke había estado desaparecida Anne y Annabelle se habían enterado del trabajo de Ashton y Harry. Aunque habían decidido que no les importaba. De hecho, en algún momento les habían ayudado, tanto a ellos como a Rut y Danielle.
-Bueno, dejar de comportaros así y animaos. Brooke va a volver, y cuando vuelva os morderá por haber estado tristes.- Annabelle se acercó a ellos con un par de botellas de alcohol, era hora de espabilar a esos dos tristones.
Dejó las botellas sobre la mesita de café y se acercó al armario en el que Anne guardaba los vasos de plástico. Rut fue a la cocina a buscar cerveza y Danielle se encargó de la música.
Anne salió a su balcón privado durante unos minutos. Necesitaba un momento a solas, hacía mucho tiempo desde el último contacto de Brooke. Quería pensar que su amiga iba a cumplir su promesa de volver, pero había pasado tanto tiempo que empezaba a dudar.
Recordó la primera llamada que ella hizo después de marcharse aquella noche. Llamó una segunda vez desde su nuevo móvil, pero solo para decir, «estoy viva» y después colgar. Anne deseó que Brooke volviera a ponerse en contacto, en lugar de seguir enviándoles aquellas estúpidas postales.
-¿Aquí está bien, Brooke?- Kurt y el resto detuvieron las motos en la gasolinera situada en mitad de aquella abandonada carretera.
Ella asintió y bajó de la moto rápidamente. Se acercó a la cabina telefónica y entró, rebuscando en su monedero el dinero. Marcó el número de Anne y esperó a que ella contestara.
Había pasado mucho tiempo, hacía mes y medio que ella se había ido sin avisar. Y sabía que debía llamar para hacerles saber que estaba bien.
Había querido enviarles una postal, pero había preferido llamar a su amiga para hacerle saber dónde se encontraba. Más adelante les enviaría postales para que estuvieran tranquilos.
-¿Diga?- la suave voz de Anne sonó a través del viejo teléfono.
-Annie…- el apodo de Anne salió de sus labios como un susurro.
-¿Brooke? Dios mío, pensé que nunca llamarías. ¿Dónde estás? ¿Estás bien?- Brooke notó el tono preocupado de su amiga y se sintió horrible por hacerle pasar aquello.
-Lo necesitaba Anne, tú sabes que para mí es difícil saber lo que siento, y aquella noche, cuando se lo dije a Harry…No sé qué me pasó, supongo que cuando él no respondió, simplemente fue demasiada presión y estallé. Te dije una vez que era una bomba de relojería…- escuchó a Anne suspirar, sabía que no estaba sola, podía escuchar las voces de Ashton y Harry de fondo.- Anne, sé que esto es egoísta, pero necesito que me digas que ellos no han encontrado a otra persona, por favor.-
-Brooke, puede que te sorprenda, seguro que hasta ellos se sorprenderían. Pero esos dos están enamorados de ti, aunque no lo digan en voz alta.- Anne sonrió al escuchar a su amiga suspirar.
Dirigió la mirada a Ashton y Harry, que estaban hablando con Rut y Danielle. Ellos la miraron y ella tuvo una idea, quería que supieran con quien estaba hablando.
– ¿Brooke, cuando vas a volver?- el pequeño grupo la miró sorprendido.
Ashton se levantó y le quitó el móvil de las manos. Él puso el altavoz dejando que la dulce voz de Brooke inundara la sala.
-Yo…Anne, no sé cuándo voy a volver, pero te prometo que voy a volver. Solo…Creo que necesito vaciarme, desahogarme por completo y que cuando respire no noté una opresión en mi pecho que me hace sentir miserable…Por favor, dime que lo entiendes.- Ashton y Harry intercambiaron miradas preocupadas. Deseaban haber hecho algo para evitar que ella se sintiera así.
-Está bien, pero no tardes tanto en volver a dar señales de vida. Es lo único que te pido Brooke.-
-Intentaré no tardar, volveré cuando esté preparada, cuando me vea capaz de poder hablar con Ashton y Harry. Necesito que sepan que me gustan, Anne, pero no quiero hacerles daño…-Brooke suspiró y observó a los chicos que la esperaban en las motos.
-Está bien, cielo. Lo importante es que sigas enviándonos señales de que estás bien.-la voz de Anne se había roto a mitad de frase.
– Voy a tener que colgar, estoy llamándote desde una vieja cabina y se me acaba el dinero. Intentaré conseguir un móvil, te llamaré pronto…- Anne intentó despedirse, pero la llamada ya se había cortado.
Observó a los chicos, ellos estaban en una especie de trance, mientras que las chicas parecían eufóricas por la llamada.
Anne necesitaba a su amiga, quería volver a pasar una noche de chicas, con Brooke, Annabelle, Rut y Danielle. Y no solo ella necesitaba a Brooke, Ashton y Harry también la necesitaban.
Ellos habían estado dispuestos a tener una relación poliamorosa, todo por Brooke. Los dos estaban locos por ella y harían cualquier cosa que pidiera. En todo este tiempo ellos no habían dejado de intentar localizarla, pero a Brooke solo la podías encontrar si ella te dejaba encontrarla. Y por el momento, todavía no quería ser encontrada.
-Anne, la mini fiesta ya está lista, parecen desesperados por beber.- Danielle se acercó a ella con un vaso y se lo ofreció. Ella negó con la cabeza, no quería beber estando nostálgica.
-Gracias, Dani, pero no me apetece beber.- la pequeña morena se encogió de hombros y dejó el vaso en la pequeña mesa de exterior.
Sacó su paquete de tabaco y cogió un porro de los que tenía preparados. Dejó el paquete junto al vaso y cogió el mechero que Anne le ofreció. Danielle quería animar a Anne, así que le ofreció un par de caladas.
Anne en un principio las rechazó, pero a medida que pasaban las horas y ellas hablaban en aquel diminuto balcón, Anne se fue soltando y aceptó el porro que Danielle le ofreció.
Estuvo riendo con ella y olvidando el motivo de su nostalgia. Danielle a primeras no era muy habladora, pero una vez que rompías el hielo, ella era un amor de persona.
-Bueno, pues yo, estaría encantada de acostarme contigo.-la risa de Danielle hizo que Anne la mirara confundida.-Hablo enserio, Dani. Yo no te rechazaría.- Anne no recordaba muy bien como la conversación había derivado a aquel tema, pero lo cierto, es que estaba siendo sincera con Danielle.
Tal vez había fumado demasiado, los ojos le pesaban y tenía la boca pastosa. Estaba ligeramente mareada y la lengua se le trababa de vez en cuando.
-A mí también me gustaría acostarme contigo, Anne.- la dulce risa de Danielle hizo que algo en Anne se encendiera.
No supo cómo ni que la impulsó a hacerlo, pero sus manos se dirigieron al rostro de Danielle. Empujándola contra sí misma y chocando sus finos labios contra los carnosos labios de Danielle.
Ella abrió los ojos sorprendida, no esperaba que Anne hiciera aquello. Dejó la sorpresa a un lado y le devolvió el beso a Anne, la empujó hasta que estuvo pegada a la pared del balcón.
Se separó del rostro de Anne ligeramente y lamió sensualmente sus labios. Robándole un pequeño jadeo a la rubia. Aquel ruidito lo único que consiguió fue excitarla más, haciendo que sus manos bajaran hacia los pechos de Anne, masajeándolos por encima de la camisa.
Anne gimió, el calor invadiendo su cuerpo, las manos de Danielle haciéndola arder con cada toque. Anne cogió a Danielle de la mano y la guio hacia su dormitorio. Pasaron a través de la pequeña fiesta que los demás tenían montada, viéndolos bailar y beber mientras reían.
Al llegar al dormitorio, Danielle besó a la rubia, caminando hacia atrás, haciéndolas caer a ambas en la cama. Anne se deshizo de su camiseta y ayudó a Danielle a deshacerse de la suya.
Deslizó las manos hacia arriba, acariciando el rostro de Danielle. Ella arropando con sus manos los pechos de Anne, haciéndola gemir en su boca. Sin dejar de besarse, Anne giró haciendo que la espalda de Danielle chocara contra el colchón.
Se quitaron la ropa mutuamente, evitando separarse por más de un par de segundos. Anne lamió y succionó los pechos de la castaña, haciéndola arquear la espalda.
-Anne…Por favor…- los gemidos de súplica de Danielle hicieron que la cabeza de Anne diera vueltas. Danielle se aprovechó de aquello y dejó a Anne bajo ella.
Creó un camino de besos desde los pechos de Anne hasta sus caderas, demorándose allí más tiempo, mordiendo y succionando la piel sensible. Los jadeos de la pequeña rubia inundaron la habitación, y Danielle carcajeó al verla retorcerse de placer.
Se deshizo del pequeño tanga que Anne llevaba y dejó que su boca atormentara a la pequeña rubia. Deslizó su lengua y sopló suavemente contra el clítoris de Anne.
Enterró su lengua entre los suaves y húmedos pliegues de Anne, arrancándole un grito de placer. Volvió a deslizar la lengua, esta vez trazando ligeros círculos. Penetró suavemente la vagina de Anne con la lengua, uniendo dos de sus dedos.
Escuchó a Anne contener la respiración, mientras que ella lamía los jugos que se derramaban de la vagina de Anne.
Anne se retorció de placer en su cama, aquel sexo oral era el mejor que había tenido en su vida. Intentó contener la respiración, tratando de relajarse después del orgasmo que Danielle le había regalado.
-Eso, ha sido demasiado intenso…- Danielle rió acercándose al rostro de Anne.
Ella dejó escapar un suspiro cuando Danielle se inclinó todavía más, deslizando la lengua sobre sus sensibles pezones, mientras sus dedos se deslizaban lentamente en su vagina.
-Mejor que volvamos al salón, antes de que se les pase la borrachera.- Anne rió mientras Danielle se vestía con rapidez.
Anne se unió a Danielle y salieron del dormitorio disimuladamente, se unieron a la pequeña fiesta que habían montado en su salón.
Brooke inspiró profundamente, sintiendo como el aire caliente de Arizona llenaba sus pulmones. Sonrió mientras empezaba a deshacerse de la ropa, quedando solo con la parte de debajo de su bikini.
Desde que habían llegado a Phoenix, Brooke se escapaba todos los días hasta el río que había cerca de la ciudad. Era una necesidad, allí siempre hacía demasiado calor, y ella tenía una debilidad por los ríos y las playas.
Ella se sentó en el borde y dejo que el agua rozara sus pies, se deslizó por completo hacia abajo hasta que el agua le cubrió hasta los hombros. Cogió aire y se hundió en el agua, nadando de un lado a otro.
-Brooke, Roxy te busca.- escuchó aquella voz masculina cuando salió a la superficie.
Brooke le sonrió a Kurt que la observaba desde fuera, se acercó al borde y él la ayudó a salir.
-¿Qué le pasa?- ella aceptó la toalla que él le estaba ofreciendo. Lo observó encogerse de hombros y sonreír.
-Ni idea, yo solo hago lo que la jefa manda, en la familia mandáis las mujeres.- Brooke rió y recogió el resto de su ropa.
Subió a la moto con Kurt, y se puso la camisa mientras esperaba que él arrancara. Brooke se aferró a su espalda cuando él empezó a conducir de vuelta a las afueras de la ciudad.
Brooke disfrutó del arenoso paisaje mientras sentía su cabello mezclarse con el viento. Durante los meses que había vivido con el grupo de Kurt, Brooke se había enamorado profundamente de su forma de vida nómada.
Ellos permanecían en constante viaje o desplazamiento, y a Brooke aquello la había cautivado. La forma que tenían de vivir el momento, sin preocuparse de como conseguirían dinero, comida o un alojamiento.
-Brooke, tu móvil está sonando.- Roxanne se acercó a ellos, cuando la moto estacionó en el centro de las chabolas y tiendas de campaña que habían montado.
Brooke le agradeció y abrió la tapa del viejo móvil para responder la llamada. Debía ser Shadya, porque las únicas personas que tenían aquel número eran ella, Roxanne, Kurt y Anne.
-¿Estás mejor cielo?- la voz de Shadya a través del viejo móvil hizo sonreír a Brooke, había acertado.
Brooke entró en su tienda para poder hablar tranquilamente, aquel pequeño lugar, que ella misma había construido con telas, le daba paz
-Sí, Shadya. Ahora, es como que intento respirar, y puedo volver a hacerlo. Por fin me he deshecho de toda la presión, ya he estallado. Ya no hay nudos, ni presión en el pecho.- la voz relajada de Brooke hizo reír a Shadya.
-Entonces cielo, no sé a qué esperas para volver a Las Vegas y hablar las cosas con tus amigos.-
-No he respondido ninguna de las llamadas de Anne. Y los mensajes, solo contesté en el que me decía que el viaje a España se iba a retrasar. Le dije que estaría allí para la nueva fecha. Pero por lo demás, no he hablado con ninguno.- Brooke se arrepentía de no haber respondido a los mensajes y llamadas, pero no se había visto preparada para ello.
-Bueno, pues ya va siendo hora de que llames Brooke. Las postales que les envías de vez en cuando no son suficientes y tú lo sabes.- Brooke rió mientras Shadya la regañaba.- Llama, Brooke. Te echan de menos.- Ella asintió, Shadya tenía razón.
Ya era hora de volver, echaba de menos a sus amigos.