#31

«Solo se quedó sentada conmigo, en silencio. Me sujetó la mano durante los siguientes dos días, manteniéndome de perderme en mí misma.»

Tranquila, Roxanne. Voy a estar bien, Harry no me hará daño.- Harry la observó confundido mientras ella hablaba en español.

-Dile que sé artes marciales, que puedo dejarlo inconsciente apretando tan solo un músculo de su cuerpo.- la voz de Roxanne a través del móvil la hizo reír.- Chao, mi amor. Pásatelo muy bien esta noche-

-Chao, cielo.- Brooke colgó y sonrió a Harry que seguía observándola confundido.

Solo he entendido el nombre de tu amiga y el mío.- ella sonrió y salió del ascensor cuando este llegó a la planta de Harry.

El lugar había cambiado ligeramente, había varios ordenadores en la mesa del comedor y había ropa tirada por el suelo. Brooke no quiso preguntar, siguió a Harry a través del ático hasta el dormitorio principal.

Habían hablado durante el camino, él la había tranquilizado en el tema de Ashton, pero aun así ella le había enviado un mensaje de texto. Necesitaba hablar con los dos, había tardado, pero había conseguido saber que le pasaba con aquellos dos hombres.

Le gustaban, mucho de hecho, aunque no pensaba en ellos de forma amorosa. No pensaba en eso, ella ahora necesitaba vivir. Tal vez en un futuro se plantearía una relación con ellos, tal vez no, no lo sabía ni ella misma. Ni siquiera sabía si Ashton iba a volver a hablarle.

-¿Brooke?- intentó llamar la atención de Brooke.

-Mmm…- aquel ruidito le hizo saber que ella no estaba allí. Es decir, físicamente sí, su cuerpo permanecía allí sentado en la cama, pero su mente y su alma no estaban.

Él rió y se acostó en la gran cama, tumbándola a su lado. Quería abrazarla toda la noche, acabar de creer que ella estaba allí de verdad. Había echado de menos su voz, su risa y su sentido del humor.

Nunca había conocido a una mujer que lo mantuviera tan adicto como ella lo hacía.

-¿Y dices que lleva así dos días?- Harry asintió a la pregunta de las chicas.

Brooke llevaba dos días sin pronunciar palabra, parecía perdida en su mundo. Justo como lo había estado la noche en que se había ido con Harry. Él se había preocupado al no verla en la cama a la mañana siguiente, temiendo que hubiera vuelto a marcharse.

Se había tranquilizado al verla abajo en el salón, sentada en el suelo observando las vistas de la ciudad a través de la ventana. Pero su preocupación había vuelto, después de media hora en que él había intentado entablar conversación con ella, y Brooke no había respondido.

Él se había asustado y había llamado a las chicas, ellas habían pensado que estaría enfadada y no querría hablar. Pero ahora, después de dos días desde esa noche, ellas tenían miedo, no entendían que le pasaba a su amiga.

-¿Qué deberíamos hacer?- Anne observaba atentamente a su amiga.

Ella estaba sentada, frente al gran ventanal, con la vista clavada en la ciudad. Se movía adoptando distintas posturas de yoga, pero no hablaba. Era casi como si estuviera ignorando el mundo a su alrededor.

-Podríamos ir a buscar a Roxanne, parecía que se conocen bien.- Harry asintió y fue en busca de sus llaves.

– Harry…-Anne llamó su atención.- Anbe y yo nos quedaremos aquí, para vigilarla.- él asintió dirigiendo la vista a Brooke.

-Nosotras te acompañamos, Harry.- Rut y Danielle le acompañaron hasta el ascensor.

-Daos prisa.- Annabelle se acercó a Brooke para intentar hablar con ella. El resultado fue el mismo que el de Harry.- No entiendo, Anne. Había vuelto, parecía estar tan bien, tan estable.- Anne suspiró, sabía que Annabelle tenía razón.

Brooke había vuelto y parecía estar perfecta, pero si Anne había aprendido algo sobre Brooke, era que las cosas nunca son lo que parecen, igual que las personas. Y Brooke desde luego destacaba por su personalidad volátil.

Se quedaron allí, cuidando de Brooke, hasta que escucharon el ascensor abrirse. Roxanne llegó acompañada de Harry, Danielle y Rut. Fue directa a Brooke, hablando de nuevo en ese idioma que ellos no entendían.

Brooke.– ella escuchó a Roxanne, la vio aparecer frente a ella. Interponiéndose entre ella y la maravillosa vista que había descubierto.- ¿Qué ocurre, cielo? ¿Qué pasa esta vez?– Roxanne suspiró cuando ella no reaccionó.

Brooke quiso contestar y a la vez quiso no hacerlo. Quería pensar y quería dejar de hacerlo. Estaba indecisa, necesitaba silencio, quería seguir contemplando aquella maravillosa vista que había descubierto, la ayudaba.

Sabía que sus amigos estaban preocupados, pero ella simplemente necesitaba silencio, necesitaba concentrarse y pensar. Quería silencio y ellos no se lo daban.

Brooke, por favor. ¿Qué ha ocurrido? La última vez que estuviste así, estuviste desconectada durante cuatro días.– Roxanne lo volvió a intentar, pero no parecía que Brooke fuera a responder.

A Brooke solo le interesaba una cosa en esos momentos, ella necesitaba a Ashton. No había dejado de pensar en él, le había dolido en el alma que él se alejara. Había sentido algo perderse en su interior, y ahora no podía parar de pensar.

No te pierdas, Brooke.

Necesitaba el silencio para no perderse.

No te pierdas, Brooke.

Se recordó a sí misma, necesitaba aquello, no podía perderse.

No te pierdas, Brooke.

Odió no poder ser más estable, odió no poder controlar sus sentimientos, se odió por no poder entender su corazón. Odió las veces que se había perdido en sí misma, tratando de no perderse. Siendo incapaz de hablar durante días, apenas moviéndose y preocupando a todos a su alrededor.

No te pierdas, Brooke.

No podía evitarlo, se encerraba en sí misma, ignorando el mundo que la rodeaba. Con su cerebro trabajando sin poder parar a descansar. Estaba agotada de pensar, de intentar no perderse.

No te pierdas, Brooke.

Solo quería que se detuviera, que su cerebro parara y ella pudiera respirar tranquila. Poder parar de pensar y así no perderse. Quería silencio, quería que su cerebro hiciera silencio.

No te pierdas, Brooke.

-¿Brooke, esto es por Ashton?- volvió a escuchar a Roxanne, desvió la mirada del ventanal a Roxy, la vio sonreír con tristeza.- ¿Quieres ver a Ashton?- Brooke asintió ligeramente, apenas moviendo la cabeza. Notó su rostro húmedo cuando Roxanne retiró las lágrimas de sus ojos.

¿Cuándo he empezado a llorar? No lo sabía, no se había dado cuenta de que había empezado a llorar.

Sintió las miradas de sus amigos, estaban contentos, por fin había reaccionado. Pero su cerebro seguía en marcha, necesitaba hablar con Ashton, tal vez de ese modo su cerebro parara de atormentarla. Necesitaba detener ese trance y distraerse, necesitaba entender el problema por el que había empezado a pensar.

-Harry, necesita ver a Ashton y hablar con él.- las chicas se alejaron de allí corriendo para llamarlo- ¿Vendrá?- Harry se encogió de hombros, realmente no sabía si él vendría. Esperaba que sí. Esperaba que su enfado hubiera desaparecido.

-No contesta, Harry. ¿Qué hacemos?- él se quejó, pasándose la mano por la cara.

-Iré a buscarlo.- volvió a dirigirse al ascensor con Rut y Danielle. Si tenía que arrastrarlo hasta allí para que Brooke mejorara, lo arrastraría todas las veces que hiciera falta.

Lo había estado llamando desde que Brooke volvió, y las pocas veces que había contestado no había querido hablar de Brooke. Mucho menos ir a verla y hablar con ella.

-¿Harry, crees que vendrá?- él no respondió.-Tal vez si le decimos que ella no está bien, él venga. – Rut negó con la cabeza.

Si no viene por su cuenta, lo arrastraré yo.- Danielle rió mientras Harry estacionaba frente al edificio de Ashton.

-Entonces no le queda otra que venir. ¿Funcionará?- Harry se adelantó hasta el ascensor, mientras Rut le preguntaba a Danielle. Él esperaba que Brooke volviera en sí al ver a Ashton, de verdad que lo esperaba.

Harry salió a toda prisa en cuanto el ascensor llegó a la planta de Ashton, llegó a su puerta y la golpeó, haciendo que el ruido resonara por toda la planta. Siguió golpeando hasta que escuchó pasos acercarse a la puerta.

Rut y Danielle se enfadaron cuando vieron a la chica en ropa interior abrir la puerta. Harry entró empujando a la chica, haciéndola chocar contra la pared. Caminó hasta el salón, buscando a Ashton, quería golpearlo por ser un capullo.

-¿Qué coño haces, Harry?- Ashton se había levantado del sofá al escuchar a la desconocida quejarse.

-¿Qué coño hago?- Rut y Danielle se acercaron a Harry al escucharlo gritar.- Desde luego no estoy aquí follándome a una puta, porque no soy lo suficiente maduro como para afrontar un puto problema.- Danielle echó a la chica de allí mientras Harry seguía gritando.

-Eso tendrías que hablarlo con Brooke. Fue ella la primera en largarse corriendo para no afrontar un problema.- Ashton le gritó de vuelta.

-Lo haría si ella hablara. Pero lleva, desde la noche que volvió, sin pronunciar una puta palabra. Porque lo único que hace, es pensar en lo mierda que se siente por no poder hablar contigo. Lleva dos putos días sin hablar, sin comer ni beber y sin moverse del puto sitio en el que ha estado desde que despertó a la mañana siguiente.-

Ashton abrió los ojos sorprendido, no esperaba eso de ella. Brooke no se comportaba así por un hombre, ella se lo había hecho ver más de una vez.

-¿Dónde está?- Harry se relajó ligeramente, le hizo vestirse y lo arrastró hasta el coche. – ¿La has dejado sola?- él negó con la cabeza.

-Anne, Anbe y Roxanne están con ella, Roxanne ha conseguido que aparte la mirada del ventanal de mi salón.- Ashton iba de copiloto, mientras las chicas escuchaban la conversación atentamente.

-¿No apartaba la mirada del ventanal?- él estaba preocupado. Había necesitado tiempo para procesar el hecho de que ella había vuelto, y había ignorado los mensajes que Brooke le envió esa noche.

-No se movía, no reaccionaba, ni siquiera estoy seguro de que nos escuchara.- Harry apretó el volante con fuerza.

-Solo cuando Roxy a dicho tu nombre, Brooke ha desviado la vista de la ventana. Creo que ella sabe algo que le pasó a Brooke mientras estaba con los ellos.- la voz de Rut interrumpió a los dos hombres.

-Lloraba, pero creo que ni siquiera era consciente de ello.- Ashton observó a las dos chicas a través del espejo retrovisor.

-A ver qué pasa cuando te vea.- Ashton miró a Harry.

-Tendría que haber respondido a los mensajes que me envió cuando volvió.- él se pasó las manos por la cabeza, frotándose los ojos con fuerza. Ya estaban llegando al edificio de Harry.

-Dios mío, Harry va a hacernos trizas.- la voz de Annabelle llegó a sus oídos cuando las puertas del ascensor se abrieron.

-¿Por qué iba a haceros trizas?- las tres mujeres se sobresaltaron al escuchar su voz.

Ellas dudaron, no sabían cómo explicar lo que había pasado. Él se tensó, pensando lo peor se acercó hacia donde Brooke había pasado los dos últimos días. Y ella ya no estaba ahí.

-¿Dónde está Brooke?- la pregunta salió de los labios de Ashton.

-Nosotras…Solo nos hemos ido un momento a la cocina. Cuando hemos vuelto ya no estaba.- la voz de Annabelle fue temblorosa.

-Hemos hablado con el portero, no la ha visto salir del edificio. Así que tiene que estar en alguna de las plantas.- Anne habló antes de que Harry pudiera enfurecer.

No sabía cuánto tiempo llevaba ahí arriba, pero necesitaba salir, se estaba ahogando en el piso de Harry. Se había escabullido al ascensor y había subido hasta la azotea. Necesitaba desconectar su cerebro, aunque fuera durante unos minutos.

Había logrado moverse, había reaccionado cuando Roxanne nombró a Ashton. Vagamente se había dado cuenta de que Harry había ido a buscarlo, igual que apenas se había dado cuenta de que su cuerpo se había puesto en marcha y la había llevado hasta el ascensor.

Había tenido una pequeña idea, pero sabía que no debía, así que la había descartado inmediatamente. No iba a perderse de aquella manera, no iba a tirar a la basura toda la rehabilitación que había hecho.

Había intentado relajarse, había intentado conseguir silencio, pero no había funcionado. Tal vez por eso su cuerpo la había hecho salir, para intentar sofocar sus pensamientos con el ruido.

Observó el agua de la piscina brillar con la luz de la luna, tal vez eso era lo que necesitaba. El agua siempre conseguía relajarla, incluso cuando la presión era demasiada.

Entró lentamente, sintiendo el agua fría chocar contra su cuerpo, la ropa pegándose por completo a su piel.

-Pequeño demonio.- escuchó una voz ronca por debajo del agua.

Abrió los ojos bajo el agua y observó la sombra parada al borde de la piscina. Salió a la superficie, sus ojos clavados en Ashton que la observaba con una sonrisa. Ella lo observó, no sabía si de verdad era él, tenía dudas. Ashton no habría querido verla en tan poco tiempo, aun si Harry había ido a buscarlo.

-Estaba enfadado, tú te habías ido, no dabas señales de vida, Brooke.-ella no habló, solo siguió observándole.- Y de repente, apareces como si no hubiera pasado nada. Invitándonos a una jodida fiesta, en lugar de venir a vernos directamente y hacernos saber que estabas jodidamente bien.- él quería hacerla reaccionar.

Ella negó con la cabeza, había tantas cosas que quería decirle, que no sabía por dónde empezar. Él estaba allí, y su cerebro había dejado de visualizar escenarios donde él no la perdonaba. Se había calmado, y ella ahora solo podía verlo a él.

-Reacciona de una puta vez, Brooke.- ella parpadeó ante el grito de Ashton.- ¿Qué coño te esperabas al volver? Yo no soy como Harry. ¿Pensabas que nos ibas a tener a los dos de rodillas esperando por ti?- él estaba desesperado, no dejaba de gritar, intentando hacerla reaccionar. La habían estado buscando durante media hora por todo el edificio.

-Me gustabas, Ash. Harry también me gustaba.- ella por fin había hablado, por fin había escuchado su voz. Pero ella estaba hablando en pasado, ¿Qué significaba eso?- Me sentí horrible cuando escuché vuestras voces de fondo, la primera vez que llamé, y quise volver. Pero no pude, necesitaba saber si de verdad me gustabais o tan solo era un encaprichamiento. Nunca quise haceros daño, ni jugar con vosotros.

~No es la primera vez que mi mente se desconecta de mi cuerpo, la última fue pensando en que sentía por vosotros dos. Pase cuatro días aislada del mundo, sin hablar, sin comer, sin beber. Roxanne lloró por dos días, pero después solo se quedó sentada conmigo, en silencio. Me sujetó la mano durante los siguientes dos días, manteniéndome de perderme en mí misma.~

La voz de Brooke temblaba, pero no había dejado de hablar hasta acabar la historia. Ella había hablado, le había explicado que le había pasado esos dos días, todavía no podía creer que estaba oyendo su voz.

-¿Ya lo sabes? ¿Ya no estás confundida?- él necesitaba saberlo. Odiaba admitirlo, pero él y Harry habían hablado sobre ella, sobre estar los dos con ella. Brooke asintió ligeramente pero no dijo nada.- ¿Harry ya lo sabe?- ella negó con la cabeza.

-Quería saber, si no me odiabas, antes de decir nada.-ella se encogió de hombros dentro del agua.

-Entonces, vamos a hablar con él. Sal de ahí, te vas a congelar.- Ashton la ayudó a salir de la piscina y la llevó en brazos hasta el ascensor.

Le dio igual que ella estuviera mojada, la pegó a su cuerpo para que no notara el frío. Y cuando llegaron al ático de Harry, la dejó sobre el sofá y se alejó en busca de una toalla.

-¿Dónde están los demás?- ella había vuelto en si misma por completo, y él estaba contento de escucharla hablar.

-Harry ha salido con Roxanne a buscarte por la ciudad, por si te habías ido por el garaje, y las chicas supongo que buscándote por el resto del edificio.- él la hizo levantarse del sofá para poder quitarle la ropa mojada.

Brooke se dejó hacer cuando el frío empezó a desvanecer de su cuerpo. Era consciente de que estaba desnuda en mitad del salón de Harry, también de que cualquiera podía llegar en aquel momento. Pero le dio igual, todavía tenía frío y seguía con el cuerpo mojado.

-Tengo frío…- Ashton rió escuchando los dientes de Brooke castañetear. La hizo levantarse y la llevó hasta el baño, le había llenado la bañera con agua caliente.- ¿Cuándo lo has preparado?- la voz de Brooke temblaba, igual que todo su cuerpo.

-Al venir a por la toalla.- Ashton la metió en la bañera y fue a por su móvil, necesitaba avisar a los demás.

Bajó al salón buscando su cazadora, primero llamaría a Harry y luego a las chicas. Escuchó el ruido del ascensor mientras marcaba el número de Harry.

-¿La has encontrado?- él asintió respondiendo a la pregunta de Rut.-¿Dónde…?- él interrumpió la siguiente pregunta y les entregó el móvil.

-Voy a hablar con ella, avisad a Harry.- él se alejó de vuelta al baño, no iba a separarse de ella.

Él volvió a entrar al baño, observando la pequeña figura de Brooke moviéndose en la bañera. Estaba deseando que ella dijera que había pasado con sus sentimientos, si todavía los tenía. Se había asustado un poco cuando ella había hablado en pasado, al decir que le gustaban ambos.

¿Acaso ya no tenía interés en ellos? No, eso no era posible, de lo contrario ella no se habría desconectado.

#30

«Él se alejó, no podía reaccionar de otra forma, estaba enfadado con ella. Pero también sabía que necesitaría verla pronto.»

Anne se removió inquieta en la cama, el despertador no dejaba de sonar. Giró en la cama y estampó el despertador contra el suelo. Se levantó lentamente y frunció el ceño cuando vio la pantalla de su móvil iluminada.

Maldijo cuando vio veinte llamadas perdidas de Brooke, era la primera vez desde que había desaparecido que Brooke intentaba contactar tantas veces con ella o con alguno de los chicos.

Se levantó de la cama con el móvil en las manos, trató de llamar pero la llamada iba directa al buzón de voz.

-No seas cabrona, deja de colgarme y coge el puto móvil.- Anne salió al comedor y se dirigió a la cocina intentando no despertar a los chicos que dormían en los sillones.

-No soy una cabrona, puede que un poco perra y zorra, pero no una cabrona.-Anne se congeló en la entrada de la cocina. Tenía que estar soñando, aquello tenía que ser una ilusión.

-¿Brooke?- no podía creérselo, casi seis meses desaparecida, y ahora se la encontraba en su cocina preparando unas tortitas.

Brooke sonrió, había estado llamando toda la noche y ninguno había respondido. Pero lo entendió al llegar a la casa de Anne y verlos a todos tirados por el salón.

-Lo siento mucho…- Brooke apretujó a Anne entre sus brazos, la consoló mientras ella sollozaba contra su hombro.- Siento mucho no haber vuelto antes, no haber respondido a vuestros mensajes. Ojalá lo hubiera hecho Anne, no sabes cómo me arrepiento.- Anne se acurrucó contra Brooke, no podía creer que ella estuviera realmente allí.

-Te he echado tanto de menos, necesitaba una noche de chicas, contigo para hacerme reír.- Brooke rió, jugueteando con el rubio cabello de Anne entre sus dedos.

-¡Santa mierda!- el grito femenino hizo que Anne y Brooke dejaran de abrazarse. Danielle estaba en la puerta de la cocina, con el maquillaje corrido, frotándose los ojos sin creerse lo que veía.- ¡Brooke!- la pequeña morena también se lanzó a los brazos de Brooke.

Rieron las tres juntas cuando chocaron contra la encimera. Brooke las hizo sentarse y dejó dos platos de tortitas sobre la isla. Se ató el cabello en una coleta alta, y Anne se atragantó con las tortitas.

-¡Te has hecho un tatuaje!- Brooke frunció el ceño y luego rió. Anne había visto el pequeño tatuaje que ella llevaba detrás de la oreja.

-Uno no, me he hecho cinco.- Anne rió mientras Danielle la miraba sorprendida.- Además, me parecía un buen autoregalo de cumpleaños.- Brooke se acarició la sensible piel detrás de su oreja, era el más reciente y le había dolido, pero había valido la pena.

-Es verdad, hoy cumples los 21.-Danielle se sorprendió al escuchar a Anne.

-¿Eras menor de edad?- Brooke asintió.- Bueno, pareces muy joven, pero no pensé que realmente lo fueras.-

Danielle y Anne siguieron comiendo y hablando con Brooke. Preguntando dónde había estado durante los meses en que había permanecido desaparecida. Brooke reía ante tantas preguntas mientras seguía haciendo las tortitas.

Acabaría la masa y dejaría las tortitas preparadas para cuando el resto despertara. Se llevaría a Anne y Danielle de compras, tendrían su día de chicas. De esa forma ellas podrían seguir bombardeándola con preguntas.

-¿Os apetece un día de chicas en el centro comercial, solo nosotras tres?- Anne asintió mientras acababa su última tortita. Danielle se encogió de hombros y siguió comiendo.- Podemos dejar a Rut y Anbe durmiendo y esta noche os invito a todas a un sitio que os quiero enseñar.-

-Me parece bien. ¿Pero qué nos quieres enseñar?-Brooke no respondió a aquello, solo sonrió.

Danielle cogió sus cosas silenciosamente y Anne fue a cambiarse mientras Brooke las esperaba en la calle.

Brooke había pasado rápidamente por su apartamento, para dejar las cosas que había traído con ella de su escapada. Incluyendo las telas con las que había construido su pequeña casa.

Guardó su vieja BlackBerry, recién recuperada del salón de Anne, en su bolso. Se observó en el reflejo de las ventanas del coche mientras esperaba a Anne y Danielle. Habían sido solo seis meses, pero en eso tiempo había cambiado tanto físicamente, que no parecía la misma mujer que se había marchado de allí.

Su largo cabello hasta las caderas había dejado de ser liso, siendo sustituido por pequeñas rastas decoradas con anillas de colores. Su piel era un par de tonos más moreno, debido al ardiente sol de Arizona.

-Brooke, ya estamos.- Anne bajó junto con Danielle y le lanzó las llaves del coche a Brooke, que las atrapó al vuelo.

-Vámonos de fiesta, señoritas.- Brooke esperó a que se abrocharan los cinturones y conectó su USB al coche, escogiendo su lista de música favorita.

A Anne le encantó el nuevo estilo bohemio de su querida amiga, igual que su nuevo peinado y los tatuajes. Le gustó tanto, que quiso hacerse unas pocas rastas y un pequeño cambio de look.

Brooke le dijo que la ayudaría encantada, pero que tendría que esperar hasta esa noche. Ella las llevaría al campamento que Roxanne, y el resto de su familia, habían montado en un descampado a las afueras de la ciudad.

Habían colgado carteles por la ciudad para poder ganar dinero. Vivían de hacer pequeñas ferias, donde vendían objetos, ropa y accesorios que ellos mismos hacían.

También hacían rastas, trenzas incluso hacían tatuajes, y por las noches montaban pequeños espectáculos de baile y acrobacias. Eran algo parecido a una feria ambulante.

Fue Roxanne la que le hizo los tatuajes a Brooke, y otras dos chicas del grupo le habían hecho las rastas. Brooke pensó, que a las chicas les gustaría ver lo que había estado haciendo durante meses, que les gustaría conocer el pequeño viaje espiritual que había hecho.

Las tres rieron durante todo el camino al centro de la ciudad, Anne y Dani le explicaron lo que habían hecho durante el tiempo que ella había estado fuera.

Pasaron la mañana cotilleando y comprando en el centro comercial. Brooke las invitó a comer y les explicó donde las llevaría esa noche.

-¿Entonces, os parece bien?- Anne y Danielle sonrieron entusiasmadas.

-Es perfecto, y podemos llevar también a los chicos, en plan sorpresa y así descubren que has vuelto.- Brooke asintió encantada, estaba feliz de volver a estar con sus amigas.

-Brooke, yo quería pedirte una cosa. Si vuelves a sentir que vas a explotar, dínoslo, nosotras te ayudaremos.- Brooke asintió, Danielle realmente era un encanto.

Brooke las llevó de vuelta a la casa de Anne y se marchó hacia el campamento para volver con la familia. Quería preparar la fiesta de esa noche, también quería pensar que les diría a Ashton y a Harry.

-No entiendo porque insistís en ir a un descampado en mitad de la nada.-Ashton no dejaba de quejarse.

Harry, Rut y Annabelle habían dejado de preguntar y simplemente se habían dejado llevar por Anne y Danielle. Anne le envió un mensaje de texto a Brooke, haciéndole saber que estaban ahí.

-Os tenemos una sorpresa, os va a encantar, solo dejar de quejaros.-Danielle hizo callar a Ashton cuando empezaron a ver las tiendas de colores iluminadas, tanto desde el interior como desde el exterior.

Había hombres tatuados vestidos tan solo con pantalones anchos, con diferentes peinados de rastas, algunos bailaban con otras chicas y otros estaban haciendo trenzas a la gente que venía de visita.

Algunas chicas estaban en las mesas donde vendían prendas de ropa, otras hacían tatuajes de henna y otras hacían los tatuajes de aguja. Anne buscó entre la multitud y trató de localizar a una morena de rastas pequeñita.

Cuando divisó a Brooke entre la multitud le hizo una señal. Rió cuando la vio acercarse con una nueva decoración en su cabello.

Llevaba unas finas telas de colores atadas a las rastas, y una diadema de flores de la que colgaban plumas de colorines, haciendo destacar su cabello castaño. Llevaba un pequeño vestido marrón con un ligero estampado de flores, y lo que parecía una fina tela blanca que usaba de abrigo.

Iba descalza, igual que la mayoría de personas de ese pequeño campamento, lo único que adornaba sus piernas era una fina tobillera de plumas y cascabeles. Se acercó hacia Brooke mientras escuchaba discutir a los demás.

Cuando Brooke estuvo lo suficientemente cerca del grupo, Danielle la vio y fue a saludarla. Los demás siguieron quejándose, no se dieron cuenta de que ella estaba allí.

-¿De qué discuten?- susurró suavemente mientras abrazaba a Anne y Danielle.

-No querían venir. Te veo muy relajada.- Brooke rió tontamente y Anne frunció el ceño.

-Estaba meditando, solo estoy relajada, te aseguro que no he fumado nada raro.- Anne asintió al ver a su amiga tan relajada, Brooke transmitía paz y harmonía.

-Danielle, vámonos por favor…-Rut iba a seguir hablando, pero las palabras se le atascaron al ver a Brooke allí.

Sus ojos se abrieron y se quedó pálida, aquella reacción hizo que los demás miraran hacia donde Rut lo hacía. Las reacciones de los demás fueron parecidas a las de Rut, excepto Annabelle que se acercó corriendo hacia Brooke.

-¡Oh Dios mío, Brooke!- el grito de Annabelle cuando saltó sobre ella, hizo que Brooke riera mientras la cogía evitando que chocara contra el suelo.

Annabelle la sujetó de los brazos, separándose lo suficiente para observarla fijamente. Brooke sonrió dejando ver sus hoyuelos.

-Hola, Anbe. ¿Qué tal has estado? ¿Se han portado bien nuestros amigos?- Annabelle rompió a llorar cuando escuchó la voz de Brooke. Al parecer creía que aquello era un sueño, pero haber escuchado su voz la destrozó.- Anbe, no llores cielo. No me gusta verte llorar, te pones muy fea.- Brooke consiguió hacerla reír.

-¿De verdad eres tú?- Brooke limpió las lágrimas del rostro de su amiga.

-Siento haber tardado tanto en volver…- Annabelle volvió a romper en lágrimas, y sintió como Rut abrazaba a Brooke, dejándola a ella en medio.

-Chicas, mejor dejamos que Brooke hablé tranquilamente con Ashton y Harry. Vamos a dar una vuelta, venga.- Anne y Danielle separaron a Annabelle y Rut de Brooke. Dejando que su pobre amiga pudiera respirar.

-Esperad…- Brooke se alejó durante unos segundos, perdiéndose entre la multitud. Volvió a aparecer acompañada de una mujer vestida con una larga falda marrón y un pequeño top de crochet con flecos color rojo.- Está es Roxanne.- Brooke les presentó a la exótica mujer.

Llevaba las rastas recogidas en un gran moño, igual que Brooke, decoradas con telas de colores y anillas. Las chicas se presentaron a Roxanne con una gran sonrisa, al parecer todos los de aquel campamento desprendían simpatía.

-Verás Roxy, aquí mi amiga Anne…- Brooke se abrazó a Anne, acercándola hacia Roxanne.- Esta mañana me ha comentado que le gusta nuestro estilo, y que le gustaría un cambio de look.- Roxanne sonrió, sabía a lo que Brooke se refería.

-Tranquila, yo las cuidaré, y me encargaré de ese cambio de look.- Roxanne se alejó hacia las tiendas con las chicas.

Brooke giró hacia Ashton y Harry que la observaban sin poder reaccionar. Brooke dudó unos segundos, pero finalmente se acercó hasta quedar delante de ellos.

El primero en reaccionar fue Harry, en cuanto la tuvo delante no dudó en abrazarla. Apretándola entre sus brazos, temiendo que no fuera real y volviera a desaparecer. Brooke lo rodeó con sus brazos, enterrando la cabeza en su pecho.

-Debí decir algo, pequeña. Pero apenas pude reaccionar, no sabía que decir…- Brooke lo hizo callar, sujetando el rostro de Harry entre sus manos.

-Está bien, yo necesitaba escapar, Harry. Necesitaba explotar y preferí marcharme para no haceros daño, necesitaba aclarar lo que sentía.- Brooke acarició suavemente el rostro y el cabello rizado de Harry.

Desvió su mirada a Ashton, que no separaba sus ojos de ella. Quiso acercarse a él y abrazarlo, pero apenas ella se acercó, Ashton se alejó de allí negando con la cabeza.

-Necesita procesarlo Brooke, es el que peor lo ha pasado todo este tiempo.- Harry la abrazó cuando Brooke giró hacia él. Ya no sonreía, y sus manos temblaban ligeramente.- Brooke, está enamorado de ti, igual que yo. Se le pasara, créeme.- ella sonrió ligeramente, en parte esperaba aquella reacción, que ellos no quisieran hablar con ella.

-Siento haber tardado tanto en volver, y bueno, haber desaparecido.- él asintió y la abrazó.

-¿Por qué no me enseñas como has estado viviendo estos meses?- Brooke sonrió alegremente y guió a Harry a través de las tiendas. Mostrándole las diferentes actividades que hacía su familia.- Enséñame también como te han hecho esos tatuajes, te quedan muy bien.- Brooke rió.

Llevó a Harry a la tienda en la que había estado antes de salir a buscar a Anne. Allí estaban Kurt y Rose, meditando envueltos en el aroma del incienso. La gente de la ciudad pasaba por allí en silencio, algunos mirando y otros sentándose allí con ellos.

También lo guió hacia la tienda de las cachimbas, aquel ambiente estaba cargado del vapor y las risas tontas de las personas que las probaban. Después lo guió hacia la colorida tienda de Roxanne, donde escuchaba a las chicas riendo.

-Vaya, veo que os habéis animado a los tatuajes.- Brooke entró con Harry en la tienda, viendo como Anne y Danielle estaban recostadas sobre unas camillas.

Roxanne preparaba la tinta y las agujas, mientras Ariana, la hermana de Roxanne, hacía el dibujo en las manos de Anne y Danielle.

-Tus amigas son muy divertidas, han decidido hacerse todas un tatuaje, dicen que tú también te lo harás.- Ariana pasó a Rut y Annabelle, les puso la crema en la mano e hizo el mismo dibujo que en Anne y Danielle.

Brooke rió al ver la cara de dolor de Anne, Ariana se acercó a ella e hizo el dibujo en el dorso de su mano, entre el índice y el pulgar. Las chicas habían elegido una pequeña luna creciente con la estrella polar pegada a ella.

-Joder, yo pensaba que sería con la máquina esa que va a motor, no que fuera con la cosita esta.- Anne se quejaba mientras Roxanne seguía pinchando con la aguja para hacer el tatuaje.

-Me cago en la puta.- Ariana empezó con el tatuaje de Danielle.

Brookey, tus amigas son divertidas, además están un poco locas.- Roxanne le habló en español. 

-Lo sé, igual que yo. ¿Verdad que sí?- Roxanne y Ariana rieron mientras seguían con los tatuajes.

¿Qué estáis hablando?- Annabelle se sentó cuando Roxanne acabó con el tatuaje de Anne. Ella tenía curiosidad por saber qué decían.

-Nada, nada.- Brooke las hizo reír y ayudó a Anne y Danielle a taparse el tatuaje.

-Llevadlo tapado un par de horas, luego lavarlo y poneos crema, Brooke sabe cuál es.-Roxanne habló sin levantar la vista de la mano de Annabelle.

-Me gusta mucho este sitio, Brooke. Normal que todos parezcáis tan relajados, este sitio como que desprende felicidad y paz.- Ariana rió con la pequeña reflexión de las amigas de Brooke.

-Bueno, muchas gracias por el cumplido.- Roxanne sonrió a las chicas y luego llamó a Brooke.- Te toca a ti, morenita.– Brooke soltó la mano de Harry y se sentó en la camilla frente a Roxanne.

Las chicas tenían curiosidad por saber qué significaba aquella última palabra que Roxanne había dicho, también tenían curiosidad por saber cómo Brooke sabía hablar aquel idioma. Todos tenían muchas cosas que preguntar a Brooke, sobretodo Harry tenía muchas cosas que hablar con ella.

Brooke les había dado una vuelta por el campamento a todos, también había querido ir tras Ashton, pero Harry la había detenido. Él necesitaba pensar, pero Harry sabía que en un par de días él volvería a por Brooke. 

#29

«A Brooke solo la podías encontrar si ella te dejaba encontrarla.»

-¿Anne, sabes algo del pequeño demonio?- Anne observó con tristeza a los chicos.

Harry y Ashton no habían parado de buscar a Brooke cuando ella desapareció. Annabelle echaba de menos a Brooke, la consideraba una hermana, sin tener en cuenta lo que pasó aquella noche en el motel. Y después estaban Rut y Danielle, que se habían unido a la pequeña familia cuando Harry les pidió ayuda para encontrar a Brooke.

-Lo único que sé es a través de las postales que envía de vez en cuando. Y bueno, cuando me respondió el mensaje que le envíe informando del retraso del viaje a España.- Ashton suspiró dejándose caer en el sofá del salón de Anne.

-Fue culpa mía que se fuera, debí haber esperado a que tú llegaras.- Harry se dejó caer al lado de Ashton.

Anne se sintió mal, a Ashton y Harry les gustaba Brooke, les gustaba demasiado. Y cuando Ashton se enteró de que Brooke había desaparecido, pasó un par de días incomunicado.

Cuando Anne y Harry consiguieron entrar en su casa, aquel lugar estaba completamente destrozado, y Ashton estaba dormido en medio de aquel caos, aferrado a una botella de licor.

Harry explicó lo que pasó aquella noche, y fue entonces cuando Anne comprendió porque ella había desaparecido.

-Ella volverá, suele desaparecer de vez en cuando, pero siempre vuelve.- Anne los tranquilizaba siempre que aquellos dos perdían la paciencia. Ella sabía que Brooke iba a volver, eran amigas y ella tenía esa corazonada.

-Se puede decir que desaparecer es su tubo de escape.- Rut trató de hacer reír a los dos hombres. Anne, Danielle y Annabelle rieron, a ellas sí que les había hecho gracia.

Durante el tiempo que Brooke había estado desaparecida Anne y Annabelle se habían enterado del trabajo de Ashton y Harry. Aunque habían decidido que no les importaba. De hecho, en algún momento les habían ayudado, tanto a ellos como a Rut y Danielle.

-Bueno, dejar de comportaros así y animaos. Brooke va a volver, y cuando vuelva os morderá por haber estado tristes.- Annabelle se acercó a ellos con un par de botellas de alcohol, era hora de espabilar a esos dos tristones.

Dejó las botellas sobre la mesita de café y se acercó al armario en el que Anne guardaba los vasos de plástico. Rut fue a la cocina a buscar cerveza y Danielle se encargó de la música.

Anne salió a su balcón privado durante unos minutos. Necesitaba un momento a solas, hacía mucho tiempo desde el último contacto de Brooke. Quería pensar que su amiga iba a cumplir su promesa de volver, pero había pasado tanto tiempo que empezaba a dudar.

Recordó la primera llamada que ella hizo después de marcharse aquella noche. Llamó una segunda vez desde su nuevo móvil, pero solo para decir, «estoy viva» y después colgar. Anne deseó que Brooke volviera a ponerse en contacto, en lugar de seguir enviándoles aquellas estúpidas postales.

-¿Aquí está bien, Brooke?- Kurt y el resto detuvieron las motos en la gasolinera situada en mitad de aquella abandonada carretera.

Ella asintió y bajó de la moto rápidamente. Se acercó a la cabina telefónica y entró, rebuscando en su monedero el dinero. Marcó el número de Anne y esperó a que ella contestara.

Había pasado mucho tiempo, hacía mes y medio que ella se había ido sin avisar. Y sabía que debía llamar para hacerles saber que estaba bien.

Había querido enviarles una postal, pero había preferido llamar a su amiga para hacerle saber dónde se encontraba. Más adelante les enviaría postales para que estuvieran tranquilos.

-¿Diga?- la suave voz de Anne sonó a través del viejo teléfono.

-Annie…- el apodo de Anne salió de sus labios como un susurro.

-¿Brooke? Dios mío, pensé que nunca llamarías. ¿Dónde estás? ¿Estás bien?- Brooke notó el tono preocupado de su amiga y se sintió horrible por hacerle pasar aquello.

-Lo necesitaba Anne, tú sabes que para mí es difícil saber lo que siento, y aquella noche, cuando se lo dije a Harry…No sé qué me pasó, supongo que cuando él no respondió, simplemente fue demasiada presión y estallé. Te dije una vez que era una bomba de relojería…- escuchó a Anne suspirar, sabía que no estaba sola, podía escuchar las voces de Ashton y Harry de fondo.- Anne, sé que esto es egoísta, pero necesito que me digas que ellos no han encontrado a otra persona, por favor.-

-Brooke, puede que te sorprenda, seguro que hasta ellos se sorprenderían. Pero esos dos están enamorados de ti, aunque no lo digan en voz alta.- Anne sonrió al escuchar a su amiga suspirar.

Dirigió la mirada a Ashton y Harry, que estaban hablando con Rut y Danielle. Ellos la miraron y ella tuvo una idea, quería que supieran con quien estaba hablando.

– ¿Brooke, cuando vas a volver?- el pequeño grupo la miró sorprendido.

Ashton se levantó y le quitó el móvil de las manos. Él puso el altavoz dejando que la dulce voz de Brooke inundara la sala.

-Yo…Anne, no sé cuándo voy a volver, pero te prometo que voy a volver. Solo…Creo que necesito vaciarme, desahogarme por completo y que cuando respire no noté una opresión en mi pecho que me hace sentir miserable…Por favor, dime que lo entiendes.- Ashton y Harry intercambiaron miradas preocupadas. Deseaban haber hecho algo para evitar que ella se sintiera así.

-Está bien, pero no tardes tanto en volver a dar señales de vida. Es lo único que te pido Brooke.-

-Intentaré no tardar, volveré cuando esté preparada, cuando me vea capaz de poder hablar con Ashton y Harry. Necesito que sepan que me gustan, Anne, pero no quiero hacerles daño…-Brooke suspiró y observó a los chicos que la esperaban en las motos.

-Está bien, cielo. Lo importante es que sigas enviándonos señales de que estás bien.-la voz de Anne se había roto a mitad de frase.

– Voy a tener que colgar, estoy llamándote desde una vieja cabina y se me acaba el dinero. Intentaré conseguir un móvil, te llamaré pronto…- Anne intentó despedirse, pero la llamada ya se había cortado.

Observó a los chicos, ellos estaban en una especie de trance, mientras que las chicas parecían eufóricas por la llamada.

Anne necesitaba a su amiga, quería volver a pasar una noche de chicas, con Brooke, Annabelle, Rut y Danielle. Y no solo ella necesitaba a Brooke, Ashton y Harry también la necesitaban.

Ellos habían estado dispuestos a tener una relación poliamorosa, todo por Brooke. Los dos estaban locos por ella y harían cualquier cosa que pidiera. En todo este tiempo ellos no habían dejado de intentar localizarla, pero a Brooke solo la podías encontrar si ella te dejaba encontrarla. Y por el momento, todavía no quería ser encontrada.

-Anne, la mini fiesta ya está lista, parecen desesperados por beber.- Danielle se acercó a ella con un vaso y se lo ofreció. Ella negó con la cabeza, no quería beber estando nostálgica.

-Gracias, Dani, pero no me apetece beber.- la pequeña morena se encogió de hombros y dejó el vaso en la pequeña mesa de exterior.

Sacó su paquete de tabaco y cogió un porro de los que tenía preparados. Dejó el paquete junto al vaso y cogió el mechero que Anne le ofreció. Danielle quería animar a Anne, así que le ofreció un par de caladas.

Anne en un principio las rechazó, pero a medida que pasaban las horas y ellas hablaban en aquel diminuto balcón, Anne se fue soltando y aceptó el porro que Danielle le ofreció.

Estuvo riendo con ella y olvidando el motivo de su nostalgia. Danielle a primeras no era muy habladora, pero una vez que rompías el hielo, ella era un amor de persona.

-Bueno, pues yo, estaría encantada de acostarme contigo.-la risa de Danielle hizo que Anne la mirara confundida.-Hablo enserio, Dani. Yo no te rechazaría.- Anne no recordaba muy bien como la conversación había derivado a aquel tema, pero lo cierto, es que estaba siendo sincera con Danielle.

Tal vez había fumado demasiado, los ojos le pesaban y tenía la boca pastosa. Estaba ligeramente mareada y la lengua se le trababa de vez en cuando.

-A mí también me gustaría acostarme contigo, Anne.- la dulce risa de Danielle hizo que algo en Anne se encendiera.

No supo cómo ni que la impulsó a hacerlo, pero sus manos se dirigieron al rostro de Danielle. Empujándola contra sí misma y chocando sus finos labios contra los carnosos labios de Danielle.

Ella abrió los ojos sorprendida, no esperaba que Anne hiciera aquello. Dejó la sorpresa a un lado y le devolvió el beso a Anne, la empujó hasta que estuvo pegada a la pared del balcón.

Se separó del rostro de Anne ligeramente y lamió sensualmente sus labios. Robándole un pequeño jadeo a la rubia. Aquel ruidito lo único que consiguió fue excitarla más, haciendo que sus manos bajaran hacia los pechos de Anne, masajeándolos por encima de la camisa.

Anne gimió, el calor invadiendo su cuerpo, las manos de Danielle haciéndola arder con cada toque. Anne cogió a Danielle de la mano y la guio hacia su dormitorio. Pasaron a través de la pequeña fiesta que los demás tenían montada, viéndolos bailar y beber mientras reían.

Al llegar al dormitorio, Danielle besó a la rubia, caminando hacia atrás, haciéndolas caer a ambas en la cama. Anne se deshizo de su camiseta y ayudó a Danielle a deshacerse de la suya.

Deslizó las manos hacia arriba, acariciando el rostro de Danielle. Ella arropando con sus manos los pechos de Anne, haciéndola gemir en su boca. Sin dejar de besarse, Anne giró haciendo que la espalda de Danielle chocara contra el colchón.

Se quitaron la ropa mutuamente, evitando separarse por más de un par de segundos. Anne lamió y succionó los pechos de la castaña, haciéndola arquear la espalda.

-Anne…Por favor…- los gemidos de súplica de Danielle hicieron que la cabeza de Anne diera vueltas. Danielle se aprovechó de aquello y dejó a Anne bajo ella.

Creó un camino de besos desde los pechos de Anne hasta sus caderas, demorándose allí más tiempo, mordiendo y succionando la piel sensible. Los jadeos de la pequeña rubia inundaron la habitación, y Danielle carcajeó al verla retorcerse de placer.

Se deshizo del pequeño tanga que Anne llevaba y dejó que su boca atormentara a la pequeña rubia. Deslizó su lengua y sopló suavemente contra el clítoris de Anne.

Enterró su lengua entre los suaves y húmedos pliegues de Anne, arrancándole un grito de placer. Volvió a deslizar la lengua, esta vez trazando ligeros círculos. Penetró suavemente la vagina de Anne con la lengua, uniendo dos de sus dedos.

Escuchó a Anne contener la respiración, mientras que ella lamía los jugos que se derramaban de la vagina de Anne.

Anne se retorció de placer en su cama, aquel sexo oral era el mejor que había tenido en su vida. Intentó contener la respiración, tratando de relajarse después del orgasmo que Danielle le había regalado.

-Eso, ha sido demasiado intenso…- Danielle rió acercándose al rostro de Anne.

Ella dejó escapar un suspiro cuando Danielle se inclinó todavía más, deslizando la lengua sobre sus sensibles pezones, mientras sus dedos se deslizaban lentamente en su vagina.

-Mejor que volvamos al salón, antes de que se les pase la borrachera.- Anne rió mientras Danielle se vestía con rapidez.

Anne se unió a Danielle y salieron del dormitorio disimuladamente, se unieron a la pequeña fiesta que habían montado en su salón.

Brooke inspiró profundamente, sintiendo como el aire caliente de Arizona llenaba sus pulmones. Sonrió mientras empezaba a deshacerse de la ropa, quedando solo con la parte de debajo de su bikini.

Desde que habían llegado a Phoenix, Brooke se escapaba todos los días hasta el río que había cerca de la ciudad. Era una necesidad, allí siempre hacía demasiado calor, y ella tenía una debilidad por los ríos y las playas.

Ella se sentó en el borde y dejo que el agua rozara sus pies, se deslizó por completo hacia abajo hasta que el agua le cubrió hasta los hombros. Cogió aire y se hundió en el agua, nadando de un lado a otro.

-Brooke, Roxy te busca.- escuchó aquella voz masculina cuando salió a la superficie.

Brooke le sonrió a Kurt que la observaba desde fuera, se acercó al borde y él la ayudó a salir.

-¿Qué le pasa?- ella aceptó la toalla que él le estaba ofreciendo. Lo observó encogerse de hombros y sonreír.

-Ni idea, yo solo hago lo que la jefa manda, en la familia mandáis las mujeres.- Brooke rió y recogió el resto de su ropa.

Subió a la moto con Kurt, y se puso la camisa mientras esperaba que él arrancara. Brooke se aferró a su espalda cuando él empezó a conducir de vuelta a las afueras de la ciudad.

Brooke disfrutó del arenoso paisaje mientras sentía su cabello mezclarse con el viento. Durante los meses que había vivido con el grupo de Kurt, Brooke se había enamorado profundamente de su forma de vida nómada.

Ellos permanecían en constante viaje o desplazamiento, y a Brooke aquello la había cautivado. La forma que tenían de vivir el momento, sin preocuparse de como conseguirían dinero, comida o un alojamiento.

-Brooke, tu móvil está sonando.- Roxanne se acercó a ellos, cuando la moto estacionó en el centro de las chabolas y tiendas de campaña que habían montado.

Brooke le agradeció y abrió la tapa del viejo móvil para responder la llamada. Debía ser Shadya, porque las únicas personas que tenían aquel número eran ella, Roxanne, Kurt y Anne.

-¿Estás mejor cielo?- la voz de Shadya a través del viejo móvil hizo sonreír a Brooke, había acertado.

Brooke entró en su tienda para poder hablar tranquilamente, aquel pequeño lugar, que ella misma había construido con telas, le daba paz

-Sí, Shadya. Ahora, es como que intento respirar, y puedo volver a hacerlo. Por fin me he deshecho de toda la presión, ya he estallado. Ya no hay nudos, ni presión en el pecho.- la voz relajada de Brooke hizo reír a Shadya.

-Entonces cielo, no sé a qué esperas para volver a Las Vegas y hablar las cosas con tus amigos.-

-No he respondido ninguna de las llamadas de Anne. Y los mensajes, solo contesté en el que me decía que el viaje a España se iba a retrasar. Le dije que estaría allí para la nueva fecha. Pero por lo demás, no he hablado con ninguno.- Brooke se arrepentía de no haber respondido a los mensajes y llamadas, pero no se había visto preparada para ello.

-Bueno, pues ya va siendo hora de que llames Brooke. Las postales que les envías de vez en cuando no son suficientes y tú lo sabes.- Brooke rió mientras Shadya la regañaba.- Llama, Brooke. Te echan de menos.- Ella asintió, Shadya tenía razón.

Ya era hora de volver, echaba de menos a sus amigos. 

#28

«Era mala porque nunca se quedaba demasiado tiempo como para poder echar raíces.»

-¿Brooke, estás bien?- no, ella no estaba bien.

Había notado como el calor abandonaba su cuerpo, había tenido que recostarse contra la mugrosa pared de aquel edificio abandonado. Harry y Ashton la habían rodeado preocupados.

-¿Pequeño demonio, qué pasa?- Ashton la ayudó a caminar hasta el exterior del edificio. Harry y Ashton la sentaron en el capó del coche de uno de sus socios.

El rugido de los coches y los gritos de la gente inundaron los oídos de Brooke. Ella apenas podía pensar con claridad, no podía creer lo que sus ojos veían, había intentado hablar con él, intentar explicarlo, pero había sido inútil.

¿De dónde demonios había sacado Derek fotos de la noche en el motel de Annabelle? Y ¿Quién cojones se las había enviado?

Harry le quitó el móvil de las manos, los dedos de Brooke empezaban a quedarse blancos de la presión que ejercía sobre la pequeña BlackBerry.

-Mierda…- el susurro de Harry hizo que Ashton frunciera el ceño.

-¿Qué coño ha pasado?- Ashton le quitó el móvil a Harry. Se quedó atónito, desde luego no se esperaba aquello, su siguiente reacción fue gritar y alejarse de allí maldiciendo.

-Brooke, siento mucho que él…-Brooke negó con la cabeza y estampó sus labios contra los de Harry. Moviéndolos con fuerza, buscando la lengua de Harry con la suya.

-Me da igual que Derek se haya enterado, lo que me preocupa es Annabelle. Si Jayden ve esas fotos, la dejara.- Harry asintió y la abrazó. -¿Por qué era tan importante la partida de esta noche?- Se encaminaron hacia el área de salida, esquivando la concentración de gente que rodeaba los coches allí aparcados.

-Te lo explicaré más tarde, es complicado.- Harry la arrastró hacia el coche más apartado de aquella multitud.

A medida que se acercaban, Brooke pudo visualizar a dos chicas apoyadas contra el coche. La que parecía más alta estaba sentada en el asiento del piloto, con los pies haciendo figuras en el suelo. La otra, estaba apoyada en la puerta trasera mientras fumaba lo que parecía un porro.

-¡Señoritas!- la potente voz de Harry hizo que las dos chicas se sobresaltaran en su sitio. La que estaba sentada sonrió, mientras que la otra le miró mal.- Brooke, ellas son nuestras dos campeonas de las carreras ilegales de las Vegas.- Harry señaló a las dos chicas.

-Hola, perra. Yo soy Rut, la adorable y con cara de ángel guerrera y loca. Oh, y por supuesto, soy puta frustrada.- la chica que estaba sentada se levantó y se acercó a ella sonriendo.

Brooke rió cuando la chica la apretujó entre sus brazos. La soltó y volvió a acercarse al coche, acariciándolo suavemente y dejando un beso sobre el capó.

-Mi querido bebe, vas a hacernos ganar otra vez. ¿A que sí?- Brooke rió, estaba casi segura de que ese coche era el amor de su vida.

-Veo que te gustan los scirocco TSI 2.0 de 360cv.- Harry observó a Brooke con el ceño fruncido.- ¿Qué? Qué parezca una niña buena y toda inocente, no significa que lo sea.- Brooke se encogió de hombros, Rut pegada al coche rió.

-Me caes bien, chica.-

-Yo soy Danielle.- la otra chica había apagado el porro contra el suelo y se había acercado hasta sentarse en el capó.

-Bueno te habrás dado cuenta, de que Danielle, no es la más habladora.- la chica le dirigió una mala mirada y le sacó el dedo medio. Harry rió y se alejó de allí con Brooke.

-Jefe, hay rumores de que hoy habrá redada.- la voz de Danielle hizo que Harry se detuviera.

-Tranquila, si la hay, que lo dudo, como mucho detendrán a un par de menores de edad que haya por aquí.- ambas chicas asintieron y subieron al coche. Brooke se tensó al escuchar aquello, si la pillaban allí tendría un problema.

Harry la llevó hacia el lado más alejado de la multitud, la hizo subir a unas viejas gradas mientras escuchaban el disparo que daba inicio a la carrera. Brooke se acercó a la barandilla para poder observar los coches.

Hacía mucho tiempo que no iba a un lugar como aquel, la primera vez fue cuando cumplió los dieciséis. Hayden los había colado en una carrera, sabía que a Brooke le gustaban los coches y quería hacerle un regalo original.

-¿Te gusta, ángel?- la voz de Hayden apenas había llegado a sus oídos. El ruido de los coches rugiendo inundaba sus oídos, y la música saliendo de los altavoces estaba haciendo su cuerpo vibrar.

-Me encanta, Hayden. Esto, es una pasada. ¿Me traerás más veces, por favor?- Brooke había suplicado con los ojos.

Le encantaba aquel sitio, la gente bailando y animando a sus favoritos a ambos lados de la pista, aquel lugar era pura vida. Había más coches aparcados en el centro de aquel descampado, gente bailando, gritando y bebiendo.

-¿Qué está haciendo la gente de esos coches?- Hayden rió cuando vio qué coches señalaba Brooke.

-Pues en esos coches probablemente o estén follando o fumando porros.- Brooke rió con él y se giró a mirarlo cuando él le acarició el cabello.- Eres preciosa, Brooke. Pareces tan poco real a veces, pareces tan estable e inofensiva…- él acarició suavemente el rostro de Brooke.

Ella sonrió, con esa sonrisa que a él le robaba el aire. Luciendo tan inofensiva que a él le costaba creer que estaba completamente equivocado. Observándola reír, dándose cuenta de que ella reía, porque sabe que algún día estallará.

-No soy estable, Hayden. Si tan solo supieras, que mis planes son mucho más grandes que esto…-

Hayden nunca preguntó por aquello, y de alguna forma, ella supo que él no la había entendido. Ni él, ni nadie la había entendido. A veces creía que no eran capaces de ver más allá de su apariencia inofensiva.

No decía que ella fuera mala, al contrario, ella era buena persona. Sus intenciones no eran malas, no quería hacer daño. Pero a veces, simplemente, no se daban cuenta de que todo era demasiado para ella, y ella simplemente se perdía.

Ella era mala en el sentido de su estilo de vida, de sus compañías. En el sentido de que a veces se volvía demasiado salvaje e inestable. En el sentido de que a veces necesitaba huir, estallar en algún lugar y gritar hasta quedarse vacía. Era mala porque nunca se quedaba demasiado tiempo como para poder echar raíces.

-Mira, ahí llegan, las primeras.- Harry señaló el scirocco de Rut, sacando a Brooke de sus pensamientos.

Se inclinó sobre la barandilla, observando el coche de las chicas pasar la meta a toda velocidad. La gente estalló en gritos a su alrededor, y no tardó en unirse gritando a todo pulmón.

Harry la abrazó por la espalda y gritó con ella, animando a las dos chicas. Le gustaba ver a Brooke tan animada.

-¿Vamos a buscar a Ashton?- él asintió y la guió hacia la multitud.

Harry continuó su camino hacia el edificio por el que habían venido. Estaban a unos pocos metros cuando a lo lejos empezaron a escucharse sirenas. Las luces azules y rojas aparecieron a lo lejos, haciéndose cada vez más grandes. Brooke volvió a entrar en tensión, aquello no era una buena señal.

-Harry, sácame de aquí.- él la observó confundido. La policía solía venir para molestar, los grandes jefes se encargaban de hablar con ellos, y en pocos minutos desaparecían de allí.

-Hablaran con los jefes, harán una pequeña redada y pedirán la documentación. Pero solo para hacer que los polis no corruptos no sospechen de porque tardan tan poco en volver a comisaria.-

-No lo entiendes, Harry. Aquí todos son mayores de edad y no pasa nada si están aquí, pero a mí todavía me quedan seis meses para cumplir los 21.- él soltó una maldición. ¿De verdad esa mujer era tan joven?

La agarró de la mano y entraron al edificio disimuladamente, mientras, algunos de los policías detenían a los más jóvenes. Harry la arrastró por los pasillos de aquel edificio, ella se dejó llevar mientras escuchaban las sirenas de los coches patrulla.

Llegaron hasta la puerta principal de aquel edificio, Harry la hizo subir al coche mientras llamaba a Ashton. Él había desaparecido, completamente enfurecido, con el móvil de Brooke. Y sabía que ella no se iría de allí sin él.

Harry no entendía que pasaba con Brooke, sabía que esa mujer le gustaba, pero también le gustaba a su amigo. Y él no quería entrometerse, pero ella simplemente era demasiado irresistible. No podía evitar la electricidad que lo recorría cuando ella estaba cerca.

-¿Ashton, dónde cojones estás? Brooke tiene que salir de aquí, al parecer el pequeño demonio es menor de edad, y la policía está haciendo redada.- Ashton se carcajeó a través del móvil.

-No me jodas, ¿La enana de verdad es una enana?- Ashton volvió a reír.-Déjala en mi casa, llegaré allí en diez minutos, la esperaré en la puerta.- Harry asintió y colgó el teléfono.

Se giró a observar a Brooke, que permanecía en el asiento del copiloto mordisqueándose las uñas. No pudo evitar reír viéndola mientras los nervios la devoraban.

Era una relación rara, bueno en realidad, toda ella era extraña. Era una mujer extravagante, completamente distinta al resto de mujeres que había conocido.

Tenía todo el aspecto de un ser divino, parecía la mujer más inocente del mundo. Pero en cuanto abría la boca, te dabas cuenta de que era más que una cara bonita. Era inteligente, lista y astuta, una mujer muy directa, sin miedo a decir lo que pensaba.

-Harry, no pienso irme sin Ash.- él sonrió a través del espejo retrovisor. Ella le había dejado huella, en tan solo un mes de conocerse.

-Me ha dicho que te estará esperando en su casa.- ella se mordió las uñas, con el ceño fruncido, sin acabar de creerse sus palabras. Pero finalmente asintió y se abrochó el cinturón.

-Te morderé si no es verdad.-ella sonrió desde los asientos traseros mientras le observaba conducir.

Le gustaba el Harry de traje, con su aura dominante y elegante, siendo un gran jefe. Pero también le gustaba el Harry de las noches. Vestido con tejanos, camiseta y su chaqueta de cuero negro. Con un aura que gritaba peligro y poder, sin perder su elegancia.

-¿Harry, puedo hablar contigo?- él desvió la mirada de la carretera durante unos segundos. Brooke lo tomó como una invitación y pasó al asiento del copiloto con cuidado.

-¿Qué te pasa, pequeña?- pasaban muchas horas trabajando en las oficinas, y ni siquiera ahí la había visto tan seria como lo estaba ahora.

-Tengo un problema.- él la observó mientras ella jugueteaba con sus manos.- Creo que me gustas.- ella le observó durante unos segundos y después desvió la mirada.

-¿Y qué problema hay? Tú también me gustas a mí, Brooke.- ella sonrió con tristeza.

-El problema es que creo que también me gusta Ashton. Y no es justo que me haya acostado con él y ahora contigo. Es como que estoy jugando con vosotros, y no me gusta eso.-

Brooke no había estado segura, pero el nudo en su garganta y en su pecho cada vez que lo pensaba, se lo habían confirmado. No le gustaba esa situación, la había hecho sentir incómoda.

Harry soltó un suspiro, no dijo nada durante el resto del camino hacia casa de Ashton. Y aquel silencio estaba destrozando a Brooke. Sus ojos picaban y el nudo en su garganta, que había desaparecido durante unos segundos, había vuelto más fuerte.

Quería llorar, quería sollozar y gritar, pero aquel nudo ni siquiera la dejaba hablar. Se arrepentía de haber dicho aquello, debería habérselo guardado.

-Debe de estar esperándote dentro. ¿Quieres que te acompañé?- Brooke negó con la cabeza y salió del coche a toda prisa. Quería hablar con él, pero no podía, aquel nudo no se lo permitía.

Se fue acercando al edificio, y cuando escuchó el coche de Harry alejarse, ella retrocedió. Se alejó del edificio y caminó a un lado de la carretera. Ella era una bomba de relojería, se había guardado demasiadas cosas y ahora se sentía a punto de estallar.

Necesitaba gritar, necesitaba dejar salir la presión. Y eso hizo, gritó y lloró sin dejar de caminar. Necesitaba alejarse, vaciarse por completo.

-¿Muñequita, estás bien?- escuchó una voz profunda delante suyo.

Alzó la cabeza observando a uno de los cuatro hombres que había allí. Negó suavemente con la cabeza, no se encontraba para nada bien. El hombre bajó de la moto y se acercó a ella, quitándose la chaqueta de cuero.

-¿Quieres que te llevemos a algún lado?-Cuando llegó a su lado le colocó la chaqueta sobre los hombros.

-¿Dónde vais?- su voz salió como un murmullo tembloroso.

El resto de moteros la observaron con simpatía, era una chica pequeñita con la voz rota y lágrimas en su rostro.

-Vamos hacia Phoenix. ¿Quieres acompañarnos?- el hombre le señaló la moto.

Cualquier persona con dos dedos de frente se habría alejado de allí, pero Brooke no era cualquier persona. Ella tenía una forma distinta de ver la vida, y sabía que las personas de aspecto peligroso, a menudo eran las que más te ayudarían en la vida.

Así que aceptó, subió a una de las motos, aceptando alejarse de todo lo que había conseguido en el tiempo que había vivido allí. Se marchó, con tan solo el vestido que llevaba puesto, el pequeño bolso en el que guardaba su pitillera, su monedero y sus llaves.

Se fue sin avisar a nadie, de todas formas, su BlackBerry la tenía Ashton. Cuando se encontrara  mejor se encargaría de llamar y hacer saber que estaba viva.

Pero en esos instantes, ella quería alejarse de allí.

#27

«¿Qué estás haciendo Brooke? Solo se estaba dejando llevar, se estaba dejando llevar por Ashton. Por la adrenalina que sentía estando con él, por lo salvaje que se volvía estando con él.»

-Brooke, esta noche hay una partida, esta es una importante.- la ronca voz de Harry retumbó por todo el despacho. Brooke levantó la mirada de su ordenador.- Joder, ¿Qué cojones te ha pasado?- Harry se acercó a ella.

Brooke rió, por supuesto que tenía mal aspecto, ni siquiera había podido pasar por su casa después de la fiesta. Apenas había conseguido librarse de Derek se había ido directa a las oficinas, se había arreglado como había podido. Pero las ojeras, el maquillaje corrido y el cabello despeinado no había podido ocultarlos.

-En mi defensa diré que he pasado toda la noche despierta.- Harry gruñó mientras se pasaba una mano por la cara.- No he podido ir a casa porque sino, no llegaba a tiempo. Así que no he podido ducharme, ni desmaquillarme y sigo medio borracha…-Harry la hizo levantarse y dar la vuelta al escritorio.

La observó mientras permanecía parada frente a él, toda despeinada y con la cabeza gacha. El pequeño vestido apenas le llegaba a la mitad de los muslos, no llevaba zapatos y tenía algún que otro moratón en las piernas.

-Olvídate de esa reunión que teníamos, me encargare de que la pasen a mañana. Y te llevaré a casa para que te arregles.- Brooke asintió mientras se recostaba en el gran escritorio de cristal.

Se rió interiormente, seguía afectada por el alcohol y estaba hecha un desastre. La fiesta se les había ido de las manos. Observó a Harry hacer un par de llamadas, le encantaba observarlo, todo en él le llamaba la atención y la calentaba. Tal vez era que llevaba demasiado tiempo sin sexo, sin contar lo que había pasado durante la fiesta.

Le caía bien Derek, era un buen chico, pero ella no era para él. Y desde que estaban juntos, lo máximo que Brooke había hecho era ver una película y compartir besos. Pero ella necesitaba más que eso, ella necesitaba movimiento constante en su vida. Necesitaba sexo, mejor dicho, quería sexo. A ella le gustaba y lo disfrutaba, le encantaba la sensación de piel contra piel.

Y la vista de ese poderoso hombre, haciendo todas sus cosas de jefe le encantaba. Aquel hombre hacía que su cuerpo temblara, más incluso que con Ashton.

-Harry no hace falta, además, le he pedido a Annabelle que me traiga algo de ropa para la reunión y para desmaquillarme.- él negó con la cabeza.

-Te espero en mi despacho, tienes diez minutos para recoger las cosas. Te llevaré a casa, te arreglarás y descansarás un rato. La partida de esta noche es más importante que la reunión.- Brooke quiso hablar, pero él ya salía por la puerta del despacho.

Brooke bufó, realmente se encontraba bien, a pesar de no haber dormido en 24 horas. Recogió su bolso, guardó su portátil junto con el papeleo que tenía esparcido sobre la mesa y se marchó, cerrando con llave su despacho.

Había sido un mes muy largo, realmente le había ido mejor de lo que esperaba. Había aceptado ayudar en las partidas de póquer, había empezado a salir con Derek, y había tenido que dejar el trabajo con Anne debido al ascenso que le había dado Harry.

Ya no solo se ocupaba de un par de sesiones fotográficas, Harry la había ascendido a directora de estudio. Cualquier sesión o reportaje que organizara la revista, cualquier cosa que tuviera relación con la fotografía, Brooke era la encargada de dar el visto bueno. No se hacía nada sin que ella no lo supiera.

-¿Lista?- en cuanto entró por la puerta, Harry la abordó y la llevó hacia el ascensor.

Brooke se tensó al sentir la gran mano de Harry caer sobre sus caderas, le observó de reojo. Él llevaba una sonrisa en el rostro, estaba claro que disfrutaba saber que su presencia la ponía nerviosa.

Pensó que al llegar al ascensor él la soltaría, pero solo se separó de ella para pulsar el botón de la recepción. Él permaneció peligrosamente cerca durante todo el camino hasta el coche, le abrió la puerta y la cerró una vez ella estuvo sentada.

Respiró profundamente el poco rato que tuvo hasta que él volvió a entrar. La inundó el aroma de Harry, estaba impregnado en todo su coche, y sus hormonas bailaron en su interior. Él la observó un momento y le guiñó un ojo, a Brooke se le entrecortó la respiración.

En parte, todo ese mes se le había hecho largo debido a los coqueteos de Harry. No sabía muy bien que era, la noche que él la llevó a casa mientras Ashton se peleaba, habían hablado, se habían reído y Harry había hecho que dejara de estar triste. Se habían hecho amigos y de ahí habían pasado a las insinuaciones, pero nunca llegaban a más de unas cuantas palabras seductoras.

Ella quiso aprovechar el viaje para conocerlo un poquito más, también quería saber más sobre la partida de esa noche. Le bombardeó a preguntas que él respondió con una sonrisa, y rió cuando ella empezó a preguntar por su vida privada.

-Venga responde, soy curiosa, persuasiva y muy directa, no es una buena combinación para ti.- la sonrisa angelical que ella le regaló lo hizo sacudir la cabeza.

-Si te contesto, ¿dejaras de dar botes?-la pregunta de Harry le hizo darse cuenta de que iba dando pequeños botes mientras bajaba del coche. Brooke asintió rápidamente.- He tenido dos relaciones serias, y en cuanto a sexo, no llevo la cuenta, pero sé que han sido unas cuantas mujeres. ¿Y tú, Brooke?-

Ella se sorprendió, Brooke realmente no se esperaba que él quisiera participar en ese bombardeo de preguntas. Sonrió cuando el ascensor se abrió en el ático, dejándolos directamente en el lujoso salón de Harry.

-Oh vaya, parece la casa de Grey. ¿También tienes un cuarto de juegos?- la sonrisa pícara de Brooke se le contagió a Harry. Ahí empezaban las insinuaciones que la hacían arder.- Contestando a tu pregunta, la única relación que he tenido fue con un hombre que no me trataba bien, fue una larga relación tóxica.

<Y bueno, ahora tengo algo raro con otro chico. Y sexualmente hablando, he estado con dos hombres y supongo que también se puede decir que con una mujer. Eso sin contar los sueños que tengo contigo claro.>

Harry la observó, ella había soltado esa pequeña bomba como si fuera lo más normal del mundo. Esa pequeña, explosiva y directa mujer le había encantado desde el primer momento. Lo sincera que había sido en el ascensor, el día que se conocieron, fue el motivo por el que la contrató. Le encantaba como decía lo que pensaba, así sin más, y en realidad, a todos en la oficina parecía gustarles aquello de Brooke.

-Bueno, entonces, supongo que estamos en paz, yo también tengo unos cuantos sueños contigo.- Harry se había acercado a ella peligrosamente, y ella tan solo había sonreído inocentemente.

-¿Y qué es, lo que me haces en esos sueños, Harry?- su nombre había salido de los traviesos labios de Brooke en un tono tan sensual, que él podía sentir su verga hincharse en sus pantalones.- ¿Estoy desnuda en ellos, Harry?- él asintió.- ¿Qué es lo que me haces?- la pregunta volvió a salir de sus labios, esta vez con un suave y erótico ronroneo.-¿Me follas, Harry?- Sus manos deslizándose por el torso de Harry.

-Mucho, en cada uno de ellos.- Brooke sonrió, alejó sus manos de Harry y las dirigió a su propio cuerpo.

-¿Me desnudas tú?- él asintió.- Entonces ven y hazlo, haz todo lo que me haces en tus sueños, cielo, por favor.- el erótico ruego de Brooke le hizo perder la cordura.

Ella, en esos momentos, lo único que pensaba era lo mucho que deseaba que Harry la llenara. Deseaba frotarse contra él, retorcerse contra su cuerpo mientras él la besaba. Sentía su vagina vacía, cosquilleando, clamando por ser saciada. Necesitaba a Harry en su interior, lo quería en ella.

-Tienes pareja, Brooke.- las manos de Harry permanecían firmes en las caderas de Brooke.

-De todas formas no iba a funcionar, le advertí que no era una buena novia. Esta mañana quería dejarle, pero sabía que intentaría discutir conmigo. Y no me encontraba bien para tener que escuchar sus quejas.- Brooke frotó su pecho contra el musculado torso de Harry, bajó la cremallera de su vestido dejándolo caer al suelo.- Por favor, Harry, no me hagas sufrir.-

Él apenas podía escucharla, no podía creer que se había desnudado completamente, se había quedado atónito.

Ella no se había detenido ahí, había movido las manos hacia su camisa, desabrochando los botones y haciéndolo temblar. Brooke retiró la camisa del cuerpo de Harry, dejándola caer al suelo mientras deslizaba las manos por su desnudo torso.

-No te imaginas cuantas veces he soñado con esto.- él al fin reaccionó. Deslizó las manos hacia arriba, arropando con sus manos los pechos de Brooke, robándole un suspiro.

Ella dejó caer su cabeza hacia atrás, dejando los suspiros escapar de sus labios. Disfrutando de cada caricia que Harry le brindaba a sus pechos. Jadeó cuando sintió la húmeda lengua de Harry contra su piel.

Él caminó, empujando a Brooke con él, guiándola a ciegas a través del gran salón. Siguió lamiendo y succionando los pechos de la castaña, elevándola entre sus brazos cuando chocaron contra la estantería. Caminó con ella hasta la gran mesa de comedor, recostándola allí mientras se quitaba el cinturón.

-Harry…- su nombre saliendo en forma de gemido de los rosados labios de Brooke. Él se apresuró, deshaciéndose del resto de prendas y acercándose a ella lentamente.

Brooke sintió las manos de Harry sobre sus muslos, arrastrándola al borde de la mesa. Gimió, sintiendo el frío contra su clítoris cuando Harry la hizo incorporarse. Él la levantó, la rodeó con los brazos mientras ella trataba de frotarse contra él.

Quería sentir su pene contra su entrada, quería que él le hiciera todo lo que le hacía en sus sueños. Y sabía que él iba a hacerlo, él lo deseaba tanto como ella.

Él la hizo girar, sus piernas separadas mientras él la hacía apoyar las manos contra la mesa, su espalda pegada al duro torso de Harry. Jadeó cuando lo sintió empujando suavemente contra su entrada, provocando que su humedad se deslizara hacia abajo por sus muslos. Y gritó su nombre cuando él la penetró de golpe, enterrándose completamente en su interior.

Se aferró con las manos a la mesa cuando él empezó a mecerse contra sus caderas. Dejándola ligeramente inclinada sobre la mesa, sintiéndolo por completo, sintiendo las palpitaciones de su verga, su vagina contrayéndose. Ella se empujó contra él, manteniéndolo cautivo en su interior mientras el orgasmo la atravesaba.

Él se movió contra su trasero, rotando las caderas, sintiendo como la vagina de Brooke lo rodeaba. La empujó por completo contra la mesa, manteniéndola allí con una mano y sujetándola de la cadera con la otra. Chocó sus caderas contra el firme trasero de Brooke, enterrándose más en ella con cada embestida.

Brooke volvió a gritar al sentir la dura verga de Harry en su interior, descubriendo un nuevo paraíso al sentirlo a una nueva profundidad. Su respiración se escapó cuando él golpeó su trasero, haciéndola llegar a un segundo orgasmo.

Se estremeció al sentir el placer y el dolor que aquello le provocó, la fricción de la gran verga de Harry la estaba volviendo loca. La mano de Harry se presionó contra su clítoris, haciendo que sus jugos se deslizaran entre ambos.

El erótico roce de la mano de Harry, el sentir como sus jugos se deslizaban por sus piernas y como él, una y otra vez se introdujo en ella con unos empujes más profundos y duros. Todo aquel conjunto de sensaciones la hizo temblar, sus piernas siendo gelatina y sus pezones sufriendo la fricción del frío cristal en ellos.

Brooke se empujó contra él, sintiendo las caderas de Harry pegadas a su trasero. Su vagina se amoldó al miembro de Harry, apretándose cuando entraba, queriendo mantenerlo allí por siempre. Queriendo sentir todo lo que él le daba.

Gritó cuando él la penetró con fuerza, mordiendo su hombro mientras respiraba pesadamente. Él se retiró y la hizo girar, sentándola en la mesa mientras Brooke abría más sus piernas.

Quería llorar, sus ojos picaban y el nudo en su pecho se había hecho más intenso. Necesitaba otro orgasmo, necesitaba más de Harry. Se sentía completamente vacía sin él llenándola.

-Harry, por favor, me duele.- un sollozo escapó de su garganta, no había podido retenerlo, la necesidad la había ganado. Su entrepierna dolía y ardía por la necesidad, sus jugos resbalando por sus piernas.

-Dame un segundo…-él la tumbó sobre la mesa y alzó sus piernas, dejando que los pies de Brooke descansaran sobre sus hombros.

Brooke jadeó y sollozó, lo necesitaba ya, todo su cuerpo dolía. Ella suplicó una última vez, antes de sentir la fuerte embestida del miembro de Harry contra ella.

Ella apretó su vagina sobre la verga de él, acariciando sus pechos mientras él la penetraba con fuerza. Harry alternó los largos y lentos empujes con rápidas embestidas.

Ella jadeó cuando él se inclinó sobre ella, capturando uno de sus pechos entre sus labios. Aquello hizo que su vagina se contrajera con pequeños espasmos, masajeando la enterrada verga de Harry.

Él la penetró una última vez, jadeando con ella mientras ambos llegaban al orgasmo. Brooke gimió cuando Harry mordió suavemente el pecho, que él todavía mantenía en su boca.

-¿Es como habías soñado?- el temblor de sus cuerpos por la risa de Harry, fue toda la respuesta que necesitó.

Él se alejó, lo suficiente para poder elevarla entre sus brazos. Brooke se deleitó al sentir el calor del cuerpo de Harry. Piel contra piel, apenas pudo retener el ligero gemido que escapó de sus labios.

-Ahora sí, vamos a lo que habíamos venido a hacer.-

Él la llevó a través del ático hasta llegar al baño, la dejó allí a su aire y ella aprovechó para curiosear lo que había a su alrededor. El baño era inmenso, pero sin duda lo que más llamaba la atención era la gran bañera que había sobre una plataforma en el centro del baño.

Brooke dejó escapar un suspiro completamente impresionada. Se acercó a la gran bañera y apartó suavemente el dosel que la cubría. No pudo, ni quiso evitar las ganas de adentrarse en ella, así que lo hizo. Y una vez tumbada dentro, abrió el grifo y dejó que el agua caliente llenara aquel paraíso.

-Debería sentirme mal por lo que he hecho, se supone que estás con Ashton, pero no me arrepiento en lo absoluto.- la voz ronca de Harry la hizo sobresaltarse en el agua.

Harry permanecía de pie al lado del lavabo, había dejado una bolsa de deporte al lado de la puerta. Él permanecía allí, con los brazos cruzados sobre su pecho, observándola atentamente.

Ella sonrió, se suponía que tenía novio y sin embargo, la noche anterior se había acostado con Ashton y le había dado sexo oral a Annabelle. Y ahora, estaba dándose un baño en el ático de su jefe, después de haber tenido sexo, sobre una mesa, con él.

«¿Qué estás haciendo Brooke?» aquello rondaba por su mente desde que había aceptado salir con Derek. Realmente no sabía que estaba haciendo, solo se estaba dejando llevar, se estaba dejando llevar por Ashton. Por la adrenalina que sentía estando con él, por lo salvaje que se volvía estando con él.

Estaba volviendo a la Brooke de Hayden, estaba volviendo a dejarse llevar por una mala influencia. Le gustaba Ashton y también le gustaba Harry, estaba confundida, y el lema de Ashton no la estaba ayudando. Vivir al día, disfrutando de cada momento. Solo que Ashton lo decía refiriéndose a cualquier cosa que fuera perjudicial.

Brooke necesitaba enfocarse, vivir la vida como él decía, pero sin que fuera perjudicial para ella. Debía ponerse un límite e iba a tener que empezar a controlarse.

Necesitaba una llamada terapéutica a Shadya.