#21

«Don’t know really what I’m looking for. And don’t mind dancing here all on my own. But then I see you standing on the wall. Now all I want to is to get you all alone. Tryin’ my best to be honest. Don’t wanna break any promise. But what if this shit is love. Don’t wanna start any carnage. Isn’t it time to be modest. But what if this shit is love.

Can I can I get your number tonight. If I don’t then I might regret it for the re-, the rest of my life. See I see I got you feeling my vibe. Gotta hurry and make a move, there’s no time to be wasting time.

Can I can I get your oh oh oh oh oh oh oh. Can I can I get your oh oh oh oh oh oh oh uh

Feel like I have seen you here before. Somethin’ ‘bout you make me feel at home. Don’t take it slow come give me what I want. And all I want to is to get you all alone.

I’m tryin’ my best to be honest. Don’t wanna break any promise. But what if this shit is love.

Don’t wanna start any carnage. Isn’t it time to be modest. But what if this shit is love.

Can I can I get your number tonight. If I don’t then I might regret it for the re-, the rest of my life. See I see I got you feeling my vibe. Gotta hurry and make a move, there’s no time to be wasting time.»

Hayden… Lo único que diré, es que ella no es quién te ha dicho ser. Te llevarás una decepción. Si quieres ir con ella, adelante. Pero no vuelvas a buscarme cuando te des cuenta de que ella te engañara con todos los que pueda. Yo ya he dicho lo que tenía que decir, como buena amiga tuya, te he advertido. Mucha suerte en tu vida.

Era todo lo que había dicho la última vez que Hayden la había llamado. Él se había disculpado. También había dicho que no sabía que había pasado, que había sido amor a primera vista.

Brooke había sentido lástima por él. Porque ella conocía a la chica, era clienta habitual en el bar de Anne. Y sabía que él se arrepentiría de lo que había hecho. Pero no se sentía mal, ella había cumplido como buena persona, le había advertido de lo que le esperaba.

Y ahora, con Anne a su lado, Brooke reía a carcajadas con unos chicos que habían conocido. Anne hablaba con la única chica del grupo, mientras, Brooke escuchaba la animada conversación de los chicos.

-Brookey, ¿Vamos a jugar a la ruleta?- Jayden, uno de los tres chicos del grupo, la miraba mientras los demás se levantaban.

-Luego podemos ir al club que hay aquí al lado.- Anne y Annabelle se habían acercado a ella.- Y así movemos un poco el culo Brookey.- Brooke se abrazó a Annabelle y Anne, mientras seguían a los chicos que se dirigían a la mesa de la ruleta.

-Me gusta la idea, Anbe. ¿Vosotras vais a jugar una última partida?- los chicos habían empezado a colocar sus fichas. Anne negó con la cabeza, ella prefería el póker. La pequeña rubia en cambio le pidió el dinero a Jayden y consiguió fichas.

-Ey, ¿Qué tal si lo apostamos todo a un solo número? – la idea de Dylan, el hermano de Jayden, les había hecho gracia y Annabelle había sido la primera en colocar todas sus fichas en un solo número.

Jayden negaba con la cabeza, habían bebido lo suficiente como para hacer la tontería de apostarlo y arriesgarse a perderlo todo.

Brooke miró a Ashton, solo quedaban ellos dos por colocar las fichas. Él le regaló una sonrisa traviesa y se encogió de hombros. Ella le devolvió la sonrisa, y colocó todas sus fichas. Ahora tan solo le quedaba rezar porque la bolita acertara en su número.

Ashton se acercó a ella y le rodeó la cintura con un brazo.

-Ahora solo nos queda rezar.- murmuró su oído. Un escalofrío recorrió a Brooke de arriba abajo. Justo como cuando los habían conocido y Anne había tenido que darle un empujón para que reaccionara.

Se habían presentado, y cuando le había tocado a Ashton, ella se había quedado embobada mirándolo. Él también lo había hecho, aunque ella tenía la duda de si había pensado lo mismo. 

Porque durante los minutos en que Brooke lo había estado mirando. Ella, en su mente, ya le había dado duro y en distintas posiciones, había recreado varias escenas con él en tan solo segundos. Maldito fuera él, era el hombre más caliente que había conocido, incluso más que Hayden.

Todo en él gritaba sexo, él era pura dinamita. Justo como lo era ahora Brooke. Ella lo miró de nuevo, mientras él observaba atentamente la mesa de juego.

 Ashton era un metro ochenta de puro peligro. Con el cabello corto medio rapado, unos ojos claros y profundos, una nariz pequeña pero masculina, y unos labios adornados con un pequeño corte que lo hacían lucir demasiado tentador.

-Enhorabuena, pequeño demonio.- Ashton gritaba y la abrazaba, la había levantado del suelo y ahora daban vueltas sobre sí mismos. -Joder, que pasada, somos ricos pequeño demonio.- él había interrumpido los sucios pensamientos de Brooke.

-¿Qué dices?- logró preguntar cuando él la dejó en el suelo. Él la acercó a la mesa, señaló ambos montones de fichas y después la casilla en la que había caído la bolita. Él también había apostado su mismo número. -¿Hemos ganado?- un grito de entusiasmo por parte de Ashton la hizo reír como loca.- ¡Somos ricos, joder!- él volvió a cogerla en brazos y la hizo girar nuevamente.

El hombre que se encargaba de la ruleta reía mientras les entregaba todas las fichas. Al parecer había apostado mucha gente y habían apostado mucho dinero.

-¡Vamos a celebrarlo!-

-Baila conmigo.- el inesperado tacto de unas manos en su cintura y la potente voz ronca de Ashton la habían sobresaltado. Elevó la cabeza y observó los oscurecidos ojos de Ashton.

Brooke llevaba horas bailando en la pista del club al que habían trasladado la fiesta. Anne y Annabelle seguían en la barra tratando de que unos chicos las invitaran a bebidas. Jayden y Dylan estaban en los sofás donde se habían instalado al llegar al club.

-Pensaba que eras de esos tipos que no bailan.- murmuró Brooke mientras volvía a bailar, ahora con Hayden sujetándola por la cintura. Estaba mareada por el alcohol, y los zapatos de tacón empezaban a molestarla.

-No me gusta bailar, pero la idea de tenerte delante de mí, con tu cuerpo completamente pegado al mío. ¿Qué quieres que te diga? Esa idea me pone muy duro.- las sucias palabras de Ashton murmuradas contra su cuello, y el par de manos que acariciaban su cintura, la habían hecho estremecer.

Este hombre era demasiado caliente para su autocontrol, y Brooke lo tenía demasiado cerca. Sabía que si no se apartaba se dejaría llevar, pero, que demonios. Ella ahora estaba soltera, y quería disfrutar de la vida. Y la idea de tener a este hombre durante un rato se le antojaba.

-Déjame decirte, que si te gusta esa idea, la que pasa por mi cabeza te va a encantar.-soltó una pequeña risa mientras se deslizaba hacia atrás. Pegándose por completo al cuerpo de Ashton. La música cambió a un ritmo completamente distinto, el sonido del reggaeton invadió por completo el ambiente del club.- Perfecto, esta canción me viene genial para lo que tenía en mente.- Brooke giró y colocó sus manos sobre el pecho de Ashton, empujándolo hasta quedar recostado en la pared.

-¿Qué tienes en mente pequeño demonio?- Brooke se había inclinado sobre su pecho, dejándole ver el escote del pequeño vestido que llevaba puesto. Brooke le dedicó una sonrisa malévola mientras deslizaba las manos por sus hombros.

Brooke se pegó más a él, arqueó su cuerpo haciendo que su trasero quedara completamente inclinado hacia fuera. Sus manos se movieron desde los hombros hasta los brazos de Ashton mientras ella bajaba rotando las caderas.

-Tú solo observa y disfruta.-Ashton apenas pudo escuchar lo que Brooke había dicho. Estaba demasiado ocupado observando a la chica mientras ella seguía bajando, con las manos paseándose por sus piernas.

Una vez abajo del todo, con las piernas completamente separadas y las manos apoyadas en las rodillas, Brooke seguía moviendo las caderas, pero ahora de forma más marcada. De un momento a otro giró sobre ella misma y apoyó las manos en las piernas de Ashton. Empezó a subir sin dejar de mover las caderas.

-Dios, no puede ser.- Ashton sujetó las caderas de Brooke una vez ella había acabado de subir.- Vas a matarme, pequeño demonio.- Brooke dejó escapar una pequeña risa y se llevó las manos a la cabeza. Se echó hacia atrás pegando su trasero a la entrepierna de Ashton.- Eres cruel conmigo.- murmuró mientras subía sus manos a los pechos de Brooke.

-Esto, no es nada.-él comprendió lo que ella acababa de decir cuando al cambiar, de nuevo, el ritmo de la canción, ella empezó a mover de nuevo las caderas.

Ashton se tensó mientras ella movía de forma más marcada las caderas. Brooke se inclinó llevando hacia abajo su mitad superior, apoyando las manos en sus rodillas y presionando su trasero deliberadamente contra la entrepierna de Ashton.

Escuchó a Ashton jadear detrás de ella. Ella se lo estaba pasando en grande provocando al ardiente hombre. Y en esos momentos agradecía haber tomado las clases de baile. Por primera vez en mucho tiempo se sentía hermosa y poderosa. Se sentía la mujer más sensual del lugar. Y le gustaba sentirse así.

-Déjame sacarte de aquí.- la canción había terminado, y Brooke ahora descansaba recostada en su pecho.- Pienso hacerte tocar el paraíso esta noche, muñequita.- Ashton paseaba las manos por todo su cuerpo haciéndola jadear. -¿Qué me dices? ¿Me dejas hacerlo?- ella jadeó, las manos de Ashton se habían detenido en sus pechos, apretándolos y acariciándolos suavemente.

Brooke gimió asintiendo rápidamente, sentía que se quemaba en su propio fuego. Necesitaba salir de aquel club, aquel ambiente tan cargado… Las luces, la música retumbando en sus oídos, las personas bailando completamente pegadas unas a otras. 

Todo aquello la había mantenido en una nube, y cuando Ashton se había acercado para bailar con ella. Aquello le había provocado un subidón de adrenalina, que le había dado el valor suficiente para bailar con él. Para hacerlo deleitarse con aquel baile que le había regalado.

Y no se arrepentía en lo absoluto, porque ahora, completamente pegada a él. Mientras Ashton aprisionaba sus pechos por encima de la tela, pegando el bulto de sus pantalones a su trasero. Allí, en mitad de aquella multitud, se mantenía en un completo éxtasis.

Ashton besaba su nuca mientras sus manos exploraban el cuerpo de Brooke. La giró y la hizo saltar, la mantuvo enganchada a su cuerpo mientras caminaba hacia la salida. Brooke mantuvo los labios en el cuello de Ashton, dejando leves mordidas y pequeñas marcas. Cuando salieron por la puerta, el frío que golpeó a Brooke la hizo retorcerse en los brazos de Ashton.

-Enseguida llegamos, solo espera un poco más, hasta que lleguemos al motel.-Ashton la colocó en el asiento del copiloto. Brooke se deslizó en el cuero del mullido asiento. Su cuerpo tembló cuando el frío entró en contacto con su elevada temperatura.

-Voy a ser tu aventura de una noche, Ash. ¿Sabes lo que eso significa, no?- Ashton arrancó el coche con una sonrisa diabólica.- Deseo convertirme en lo que más anheles cuando estés solo en tu cama. Queriendo que yo esté ahí para aliviar el calor…

#20

«Asked you once, asked you twice now. There’s lipstick on your collar. You say she’s just a friend now. Then why don’t we call her?

So you wanna go home with someone. To do all the things you used to do to me. I swear, I know you do.

Used to take me out in your fancy car. And make out in the rain. And when I ring you up. Don’t know where you are. Til I hear her say your name. Used to sing along, when you played guitar. That’s a distant memory. Hope she treats you better than you treated me.

I’m into you, yeah you. I’m not your number one. I saw you, with her. Kissing and having fun. If you’re giving her all of your money and time. I’m not gonna sit here wasting mine on you. Yeah, you, ciao adiós, I’m done.

After three, after four times. Why did I bother? Tell me how many more times does it take to get smarter? Don’t need to deny the hurt and the lies. And all of the things you did to me. I swear, I know you did.

And now you take her out in your fancy car. And make out in the rain. And when she rings you up, she know where you are. But I know differently. Now she sings along, when you play guitar. Making brand new memories. Hope you treated her better than you treated me…»-Anne Marie-

-Hayden, ¿Dónde estás? Llámame, por favor.- era el quinto mensaje que dejaba en su buzón de voz. Otra vez llegaba al piso y otra vez él no estaba ahí. Ella empezaba a cansarse de llegar y no verlo por ningún lado.

Habían pasado seis meses desde que habían empezado su viaje. Habían atravesado casi todo el estado de California y después se habían desviado hacia Las Vegas en Nevada. Una vez allí, la idea principal había sido quedarse una semana, pero Brooke había conseguido un empleo en un pequeño bar musical. 

El trabajo era sencillo, Brooke se dedicaba a fotografiar a los turistas y de vez en cuando a los clientes habituales. Pero la cosa había cambiado hacía un mes. La jefa de Brooke la había escuchado cantar en los vestuarios y le había ofrecido dar un pequeño concierto las noches de sábado a domingo.

 Brooke había dudado, le gustaba cantar, pero no consideraba que lo hacía tan bien como para actuar delante de gente. Había rechazado la oferta de su jefa, pero ella no había cedido hasta convencer a Brooke. Así que no había tenido más remedio que aceptar la oferta.

-Brooke, el trabajo está entretenido, llegaré tarde. No me esperes despierta.- la voz de Hayden a través de su teléfono dirigió su pensamiento hacia él. Había colgado nada más acabar la frase. No le había dado oportunidad a responder.

Últimamente no eran los mismos, habían empezado con energía el viaje, pero con el tiempo se había dado cuenta de que ya no se sentía igual que antes. Hayden era muy importante en su vida, le quería, pero no estaba enamorada.

 Si alguna vez había sentido algo parecido a un enamoramiento con él, esa sensación, ahora, se había esfumado por completo. Le tenía mucho aprecio, pero ya no había más, «Buenos días, ángel.» o «Te quiero amor.»

Una noche él había llegado a casa con marcas de pintalabios en el cuello. Ella había querido ignorar aquello, pero sabía que ella ya no era la única. Y esta llamada, ella pensaba que le dolería, pero en lugar de haberle dolido la había cabreado.

Sabía que él no iba a volver hasta tarde, así que guardó todas sus cosas en su furgoneta. Cerró la puerta del piso y dejó la llave al portero. No iba a aguantar que Hayden la tratara como a una tonta, porque ella no lo era. 

Su relación no era la misma, pero por el aprecio que le tenía había querido intentar mejorar la situación. Pero si él no se esforzaba, ella desde luego no iba a hacerlo, no iba a quedarse con él sabiendo que no estaba enamorada.

Llamó a su jefa y le pidió permiso para mudarse, temporalmente, al apartamento que había encima del bar. Su jefa accedió encantada y se reunió con Brooke en la parte trasera del edificio. Anne le enseñó el apartamento y pasó la noche ayudando a Brooke a instalarse.

-No puedo creerme que se haya ido con otra. No te merece para nada, Brooke.- habían trabado una pequeña amistad durante las horas que habían estado en el apartamento.  Anne había subido un par de botellas de vino del bar mientras Brooke buscaba un par de copas entre sus cosas.

-Pensé que estaría dolida, pero lo que me molesta es que no me lo haya dicho. Podría no haber malgastado todo este tiempo con él, me podría haber ido antes y seguir con mi viaje…- había dejado de hablar al escuchar sonar su teléfono. La pantalla se había iluminado dejando ver el nombre de Hayden en ella. Colgó la llamada antes de seguir hablando con Anne.- Seguiré trabajando en el bar un par de meses hasta ahorrar lo suficiente como para no tener que preocuparme del dinero en un año entero.-

-Bueno, ahora que lo dices, en cuatro meses más o menos, mi hermano va a venir a ocuparse del local porque yo tengo que viajar a España a visitar a mis primos y a mis tíos. Si te apetece venirte, yo estaría encantada de que me acompañaras. Además, podríamos irnos de fiesta todos juntos.- Anne había movido las cejas repetidamente haciendo reír a Brooke. 

-Lo que necesito ahora mismo es divertirme con mis amigas y conocerme a mí misma. Además, yo soy una santa, jamás iría de fiesta con unos desconocidos. – Anne empezó a reír ante la broma de Brooke mientras ella hacía lo posible por aguantar la risa.

Conocía a Brooke desde que la había contratado, y siempre habían tenido una buena relación. No tanto como ser amigas del alma, pero ahora con el drama que Brooke estaba viviendo. Le parecía un buen momento para hacerse amigas. Ella ahora necesitaba divertirse y despejarse de hombres, y quería ayudarla a hacerlo.

-¿Entonces te parece bien? – Anne quería saber si a Brooke le gustaba la idea de visitar España.

-Mira, me gusta la idea de viajar, sea a dónde sea. Pero ¿qué quieres a cambio de mi encantadora compañía? -Brooke la miró algo suspicaz, sabía que Anne tramaba algo.

-Bueno, me caes bien, y a parte de la visita voy a España para dirigir un nuevo local allí. Eres una de las mejores fotógrafas que he conocido, y no cobras un dineral como la mayoría, pides un sueldo muy razonable sobretodo sabiendo que podrías cobrarme mucho más. – Brooke frunció el ceño.

-Bueno, si lo que me estás ofreciendo es un trabajo en España contigo. Debo decirte que estaré encantada de aceptar lo que me ofrezcas. – Anne rió mientras rellenaba la copa vacía de Brooke por tercera vez. -Pero, a cambio, tienes que contestarme algo. – Brooke se inclinó sobre la mesa de la cocina para acercarse al rostro de Anne. -¿Quieres ser mi amiga? – Anne estalló en risas mientras asentía eufórica. 

Le encantaba la forma en que Brooke había dicho aquello, le había recordado a la forma tan sencilla en que los niños hacen amigos. Brooke acompañó las risas de Anne mientras esta elevaba su copa para brindar.

-Por nuestra amistad y nuestro futuro viaje. -Brooke elevó su copa junto a la de Anne, y ambas brindaron entre risas mientras la música inundaba el pequeño comedor del apartamento.

-Mmm, me encanta esta canción, cántala conmigo Brookey. – Anne se acabó la copa de un trago mientras escuchaba el inicio de una de sus canciones favoritas. Brooke rió por el apodo, pero se levantó junto a Anne. -Toma tu micro, ¿te sabes la canción, no? – Anne le había entregado una de las botellas de vino vacías y ella había cogido la otra. Brooke asintió y dirigió su mirada de la botella a Anne. -Vamos a echarle imaginación. – ambas rieron como niñas. 

-Y, por cierto, no puedo creer que hayas dudado de que conozco la canción Say it. Es una ofensa inmensa, y además, me pido el coro.- Anne sonrió y reinició la canción. 

-Valep, pues yo lo que viene ahora.- Anne hizo una mueca con la cara, intentando imitar a los cantantes cuando están en los escenarios. Aferró la botella entre sus manos y cogió aire cuando la canción empezó a sonar otra vez.  

Fueron moviendose por el departamento riendo y disfrutando de un gran concierto. En cuanto la canción acabó ambas rieron y aplaudieron.

-Te lo imaginas, actuariamos de miedo las dos juntas.- Anne pasó a la siguiente canción, y le envió una mirada divertida a Brooke que enseguida asintió.

-Noche de karaoke.- murmuró con una mirada traviesa. Anne saltó eufórica en su sitio mientras que Brooke empezaba la canción empleando la botella como micro. – I don’t ever ask you where you’ve been. And I don’t feel the need to know who you’re with…

#19

«Ella necesitaba irse, necesitaba ver mundo, quería viajar y descubrir lugares únicos. Conocer lugares, personas y culturas. Brooke siempre había dicho que necesitaba encontrarse a sí misma… «

Hayden la esperaba junto a una furgoneta y el resto de la junta directiva. Shadya le sujetó la caja mientras Hayden abría los brazos para abrazarla. Brooke corrió a sus brazos riendo como una cría.

-¿Lista para largarnos de aquí?- Hayden había dicho aquellas palabras en su oído. Ella asintió contenta.

-Dejaré esto en el maletero de la furgoneta.- Shadya se había acercado a ellos y había ido hacia la parte trasera de la furgoneta.

-Venga, vámonos.- Hayden le dio una pequeña caricia en la espalda para llamar su atención. La invitó a subir al asiento del copiloto y cerró la puerta cuando ella ya estuvo curioseando el interior.

Después de varios minutos de despedida con la junta, Brooke llamó a Hayden. Quería largarse ya de aquel lugar, estaba deseando ver qué tenía él pensado. Él no tardó en subirse a su asiento, mirarla y sonreír. Arrancó la furgoneta y salió del aparcamiento del centro.

-¿Dónde vamos a ir?- Brooke no había podido contener más las ganas de preguntar. Había aguantado hasta salir de la ciudad, esperaba que él abriera la boca y le contara cuál era el plan. Pero él sabía bien cómo hacerla rabiar y desesperarse. – Va, porfi mi amor.- a Brooke se le habían escapado las palabras, se llevó las manos a la boca para taparla. Hayden se quedó parado de golpe, no se esperaba que ella dijera algo como eso. – Se me ha escapado.- el murmullo apenas había sido audible. Pero él había conseguido escucharlo.

-Me gusta que me llames así, es bonito.- Brooke seguía avergonzada pero aún así giró el rostro para observar la pequeña sonrisa de Hayden. Brooke le dio un pequeño apretón a la mano que él mantenía en la palanca de cambios.

-Me gusta llamarte así.- a Hayden le hacía gracia la reacción de Brooke. Podía verla, encogida en el asiento, por el rabillo del ojo. Casi podía ver a la perfección el rubor invadir sus mejillas.

Llevaban varias horas en la carretera y Hayden empezaba a estar cansado de conducir, tenía sueño, así que aparcó en la próxima cuneta, Apagó el motor de la furgoneta y se dirigió al colchón improvisado de la parte trasera. A él y a los chicos les había llevado tiempo preparar la furgoneta, es decir, colocar el aislamiento y un nuevo revestimiento de madera. También habían construido un pequeño armario, separando el lugar en el que habían estado los asientos traseros, y encima del armario una plataforma para colocar la cama. Shadya les había proporcionado la furgoneta, los materiales y les había facilitado cualquier cosa que necesitaran para preparar la furgoneta para el viaje que Hayden tenía organizado.

Brooke siempre había querido ver mundo, quería viajar y descubrir lugares únicos. Brooke siempre le había dicho que necesitaba viajar y encontrarse a sí misma. Conocer lugares, personas y culturas. También quería ayudar, más de una vez la había observado mientras ayudaba a varias ONG. Hayden se quedaba tonto observándola ayudar a las personas. Igual que se había quedado tonto ahora mientras la observaba dormir en el colchón.

Se dedicó a cerrar las ventanillas y correr las cortinas. Se aseguró de haber cerrado bien, y se acercó a la plataforma.

-Ángel, hazme sitio, tengo sueño.- con cuidado la movió un poco y se tumbó en la cama. Brooke se removió un poco y se pegó a Hayden.

-¿Qué hora es?- su voz somnolienta lo hizo sonreír, ni siquiera había abierto los ojos. La rodeó con los brazos y la pegó a él. Le dio un beso en la frente y cerró los ojos para dormir con ella.

-Hora de dormir cielo, descansa.- a Hayden se le había hecho tarde, apenas faltaba media hora para que saliera el sol.

Todavía les quedaban unas cuantas horas de camino, pero si seguía sabía que a Brooke no le haría gracia. A ella le gustaba observar el paisaje, sacar algunas fotografías por el camino, cantar con él las canciones que sonaban en la radio, y hacerlo parar de vez en cuando en la carretera para hacerse fotos juntos. También grababa el viaje, tenía una pequeña obsesión con crear recuerdos duraderos. Probablemente lo mataría si llegaban a la primera parada y ella no había podido observar el paisaje ni sacar fotografías.

 -Despierta mi enorme dormilón, quiero que me des amor. – la dulce voz de Brooke, acompañada de las suaves caricias que brindaba a su espalda, lo había despertado. – Venga, porfi. – había notado como Brooke pasaba de su lado del colchón a su espalda. – Sé que estás despierto, no sirve de nada que te hagas el dormido. – Hayden ya había abierto los ojos, pero seguía boca abajo. Brooke seguía dejando pequeños besos en su espalda, de vez en cuando daba pequeños bocados, y se reía cuando a él le daban escalofríos.

-Eres mala conmigo. – Brooke apenas había podido escucharlo cuando él se había girado y la había recostado contra el colchón. Ella reía mientras sujetaba su mano, dando pequeños mordiscos y lamidas a sus dedos. – Ángel, estamos aparcados a un lado de una carretera nacional. -Brooke había vuelto a subirse encima de Hayden, ella ya se había quitado la ropa y dirigía sus manos a sus calzoncillos. -Créeme cuando te digo que me encantaría darte amor, pero no lo voy a hacer aquí, no en mitad de una carretera. – la sujetó de la cintura y la quitó de encima de él. La apartó a un lado levantándose y volvió a subirse los calzoncillos.

-¡Me has apartado! – Brooke lo miró ofendida, no podía creerse que la hubiera rechazado. -Hayden, quiero amor. – él había girado el asiento del piloto y la observaba, estaba sentada en el colchón completamente desnuda. Se levantó enfurecida y se dirigió hacía él. -Exijo mis buenos días, llevo en abstinencia desde que me fui de nuestro piso. ¿Cuánto ha pasado? ¿Casi dos años? ¿Más? He perdido la cuenta, y además, es como volver a ser virgen. -no había podido evitar reírse del sermón que Brooke le estaba dando. Sabía que ella estaba molesta, pero no podía tomarla en serio cuando estaba completamente desnuda delante de él.

-Eres consciente de lo difícil que es concentrarme cuando estás así delante de mí. – las palabras de Hayden habían hecho que detuviera su sermón. Le había mirado con ojos de cachorrito. – Escucha, no te estoy rechazando cariño, solo te estoy pidiendo que esperes a que lleguemos a un lugar en el que no pasen coches cada cinco minutos. – ella había rodeado su cuello con sus brazos. – Por favor, sabes que decirte que no me mata. – ahora era él el que ponía ojos de cachorrito.

-Pero tu palo de dar amor quiere darme amor. – ella lo había dicho tan seria, pero a la vez con un toque meloso que a él casi le dio un infarto.

-Pues mi palo de dar amor va a tener que esperar. – él había intentado ser serio, pero la risa se le había escapado en cuestión de segundos. Brooke quería parecer enfadada, pero no lo había logrado.

-Sabes que esa frase te ha encantado. – ella había dejado un pequeño beso en sus labios, y había recostado la cabeza en su pecho. Se levantó y volvió a tumbarse en el colchón. – Vámonos, todavía nos queda camino. –

#18

«Chasing that rush. I need to show you what you’ve been missing. Give me your touch. All of your love is not forbidden.- Desire, Tove lo-«

El viaje de vuelta se lo pasó haciendo fotos del paisaje y sobretodo de Hayden. A ella siempre le había gustado hacer fotografías, y cuando vio aquella cámara en la tienda de segunda mano, no dudó ni dos segundos en comprarla. Y en esos momentos allí sentados en la camioneta, para ella, Hayden parecía estar especialmente atractivo. Sonreía mientras mantenía una de las manos de Brooke sujeta entre la suya.

Brooke sonrió y fotografió sus manos entrelazadas. Esa foto iba a ser el nuevo fondo de pantalla de su futuro ordenador.

-¿Cuántas fotos has hecho en todo el camino? – ella se encogió de hombros en su asiento, mirando la imagen con cara de niña. – ¿Todavía tiene memoria ese trasto? – ella fingió estar ofendida, llevándose una mano al pecho.

-¿Cómo te atreves a llamar trasto a mi preciado bebé? – intentó seguir ofendida, pero la risa la delató. Él sacudió la cabeza y rió con ella. – Puede que sea algo vieja, pero funciona bien, tiene una buena cantidad de memoria para guardar fotos. Y además, la calidad de las fotos es mejor que la de todas las nuevas cámaras que han sacado estos años… – él negó con la cabeza y dejó de escucharla.

-Ángel… – llamó su atención haciendo que Brooke dejara de hablar. – Te gustan los trastos viejos y punto. – quería sonar malhumorado, pero no fue capaz al ver la cara de enfado de Brooke. – Oh, venga, me gusta que te gusten las cosas viejas. – ella negó con la cabeza y se le escapó la sonrisa.

Brooke sabía que era verdad, le encantaban las cosas antiguas y no lo podía evitar. Mucho menos ahora que había descubierto su pasión por el arte. Siempre le había gustado la fotografía, pero nunca lo había considerado una pasión.

-Por cierto, ¿Dónde dejaremos todas las cajas? – la pregunta no se le había pasado por la cabeza antes.

-No te preocupes de eso, yo me encargo. – ella asintió mientras Hayden aparcaba la camioneta. Frunció el ceño y miró por la ventanilla.

-¿Ya hemos llegado? – él ya había bajado del coche, pero de todas formas asintió. Le abrió la puerta a Brooke y la ayudó a bajar. Ella metió la cámara y las fotos antiguas en el fino bolso. Estaba contenta por la excursión que habían hecho.

Hayden la acompañó hasta su habitación, y justo cuando ella iba a abrir la puerta él la agarró del brazo y la giró hacia él. A Brooke se le paró la respiración por unos segundos al tener el rostro de Hayden a escasos centímetros del suyo. Sintió como su corazón latía desbocado dentro de su pecho, y el rubor invadía sus mejillas.

-Ha..Hayden… Estás muy cerca… – su voz tan solo era un murmullo. Y él dejó escapar una pequeña risa. Acarició el rostro de Brooke y se deleitó viéndola cerrar los ojos y sonreír. Se acercó hasta que sus labios rozaron los de ella. Sentía la respiración entrecortada de Brooke.

-Brooke, eres lo más importante que tengo en la vida. – ella abrió los ojos, el contacto de los labios de Hayden contra los suyos la dejaba tonta. Y aquellas palabras solo la dejaron aún más tonta.

Así que se dejó llevar por la tontería y besó por completo a Hayden. No más roce tonto, ella necesitaba el contacto completo. Llevaba deseando hacerlo desde que había conseguido el acceso al jardín comunitario y le había visto allí.

Enroscó sus brazos en el cuello de Hayden y lo hizo agacharse para poder besarlo mejor. Hayden caminó con ella a tientas hasta empujar la puerta y entrar a la habitación. Hayden los hizo girar y los apoyó contra la puerta cerrándola. Él bajó las manos hasta las caderas de Brooke y la cargó en brazos. La llevó hasta la cama y la acostó sin dejar de besarla.

Brooke llevó sus manos a los hombros de Hayden y lo empujó suavemente. Dejó que sus rostros quedaran a escasos centímetros. Sonrió y le dio un beso de esquimal. Él dejó escapar una pequeña risa mientras ella acariciaba su diminuta nariz con la de él.

-Quédate a dormir conmigo por favor. – el susurro de Brooke lo había hecho sonreír. Asintió y se levantó de la cama, cerró la puerta de la habitación con seguro y colocó las cortinas, para que al amanecer la luz no los despertara.

Hayden se acomodó en la cama una vez que se quitó la ropa quedando en calzoncillos. Espero a que Brooke saliera del baño, y cuando ella apareció por el marco de la puerta, él abrió los brazos para abrazarla. Brooke se lanzó a la cama y se acurrucó entre los brazos de Hayden.

-Hayden… -Brooke sintió a Hayden moverse detrás de ella. – Es difícil para mí decirlo, pero, tú también eres importante para mí. Querría habértelo dicho hace mucho tiempo, pero entonces no lo sabía. – le había llevado mucho tiempo saberlo, y mucho más poder decirlo en voz alta, pero por fin lo había hecho.

Brooke giró entre los brazos de Hayden al no obtener respuesta alguna. Y se le escapó una risita al verlo dormido con la boca ligeramente abierta.

-Me alegro mucho por ti cielo. Sabes, te voy a dar una muy buena noticia. -Shadya se levantó de su silla y se dirigió hacia su escritorio. -Sé que te gustan las cosas antiguas, y bueno, la junta directiva del centro siempre ofrece una vivienda a los pacientes a los que se les da de alta. Me ofrecieron ocuparme de buscarte un piso que te gustara, pero sé que te daría exactamente igual dormir en la calle. Además, he hablado con Hayden, y me comentó que os queríais ir a vivir juntos y que ya lo tiene solucionado. Así que seguí pensando en que te podría regalar la junta directiva. Y bueno, Hayden me ha dicho, que tienes una pequeña obsesión con las furgonetas y las vistas al mar. Así que hemos estado hablando con la junta directiva y tu regalo espera en el aparcamiento. – Shadya se giró con una gran caja en sus manos. Se acercó hasta el sillón en el que Brooke estaba sentada y la dejó sobre la mesita que las separaba.

-¿Es un ordenador? -Shadya asintió mientras se sentaba a su lado en el sillón. – ¿Por qué? –

-Este es mi regalo por haber superado tú rehabilitación. – Brooke la miró confundida. Que ella recordara todavía le quedaba un mes de rehabilitación. – Sé que querías buscar un ordenador cuando salieras del centro, también sé que te gusta que tengan unidad de disco. Así que esto es un portátil con unos cuantos discos en blanco, así que digamos que es un pequeño lote para que grabes la música que te gusta en ellos. Y también van dos fundas para las cámaras que tienes, para la pequeñita y para la grande. La de la grande tiene un apartado para guardar lentes… –

-Pero, no entiendo Shadya. Se supone que acabo la rehabilitación en un mes. –

-Acababas, cielo. Has mejorado muchísimo estos meses. Y tanto yo como la junta hemos decidido que estás preparada para el final del tratamiento. – Shadya sonreía radiante. Brooke aún trataba de procesarlo. Por fin había acabado el tratamiento, estaba deseando recoger su cuarto y marcharse del centro. – Hayden te espera junto a tu regalo en el aparcamiento. – Shadya la animó a ir junto a Hayden. Brooke se levantó corriendo con una sonrisa adornando su rostro. Recogió la caja de la mesita y se marchó a paso acelerado hacia el aparcamiento.

#17

 «Gritar, necesitaban hacerlo para desahogarse, para liberarse. Inhalar y expirar, para sentir que sus pulmones se llenaban de esa brisa que la volvía loca, y luego soltarlo todo de golpe.»

El sol empezaba a aparecer en el horizonte, el viento empezaba a mezclarse con la brisa marina. El olor del agua salada inundaba sus sentidos, mientras la silueta de su antigua ciudad empezaba a crecer a medida que se acercaban. Hayden había disminuido la velocidad al pasar el cartel que indicaba el nombre de su pequeña ciudad.

Después de una corta parada, en mitad de la nada, para echar gasolina y comprar algo para comer. Hayden y Brooke habían vuelto a la moto y no habían vuelto a parar hasta llegar a su ciudad. Brooke seguía sin estar segura de dónde la iba a llevar Hayden, pero confiaba en él. De alguna forma sabía que ese viaje iba a ser bueno.

Hayden detuvo la moto en el aparcamiento de un bar un tanto desastroso a las afueras de la ciudad. Ella lo había mirado sin saber qué hacían ahí, él se había encogido de hombros y había respondido que era la primera parada.

Brooke lo había seguido hasta la barra del bar. Aunque se había quedado paralizada durante unos segundos en la entrada. El olor de aquel lugar la había golpeado fuerte, Era una mezcla de alcohol y algo que probablemente no era tabaco. Su cuerpo había temblado hasta que Hayden la había sujetado de la mano, él la había arrastrado hacia unas mesas al fondo del local.

Brooke iba bien con la terapia, pero no había vuelto a estar en presencia de alcohol, o lo que fuera que estaban consumiendo los tipos sentados a un par de mesas de la suya. No sabía si iba a ser capaz de aguantar la tentación.

Hayden parecía saber lo que pasaba por su mente, pero él sabía que ella podía resistirse. Él sabía que Brooke era más fuerte de lo que ella misma creía. La abrazó mientras esperaban la comida que había pedido. Este era el local en el que él había estado desvanecido durante meses, ahogando sus penas en el alcohol.

Para cuando la comida estuvo servida en la mesa, Brooke había conseguido relajarse e ignorar el olor que la rodeaba. No tenía la necesidad de consumir, solo quería llenar su estómago después de tantas horas en la carretera.

-Este fue el bar en el que pasé los días, después de que tú te fueras. – Brooke había dejado de masticar cuando él había empezado a hablar. – Me pasaba los días bebiendo para no acordarme de ti, hasta que dejó de funcionar. Eran unas alucinaciones tan reales, aparecías por la puerta y me regañabas, me hacías seguirte hasta llegar a nuestra casa. Me preparabas un café y me llevabas a nuestra cama, me cuidabas y te asegurabas de que estaba bien. Pero después, cuando despertaba, tú ya no estabas. Y eso me mataba por dentro. Hasta que me desperté por el sonido del teléfono. Me llamaban del centro para decirme lo que había pasado, y en aquel momento lo único que pensé fue que por fin te había encontrado. – Brooke se había quedado pasmada, no esperaba que él lo hubiera pasado tan mal. Sujetó las manos de Hayden entre las suyas y las acarició suavemente.

No sabía que decir, no esperaba que la hubiera traído hasta aquí para decir eso.

-Hayden, ya estoy aquí. Me has encontrado. – él la rodeó con sus brazos y la estrechó contra su tenso cuerpo.

Y ella tenía razón, por fin la tenía a su lado. Y ese viaje era el modo de despedirse de todo lo malo que habían pasado, tanto él como ella. La llevaría al camping de caravanas, dónde habían vivido después de dejar el orfanato. Más tarde la llevaría al club al que habían ido de fiesta por primera vez, volverían a su antiguo piso y más tarde irían a su playa.

-Te he traído a este pequeño viaje porque necesitamos dejar atrás los malos momentos que hemos pasado en esta ciudad. Es una forma de despedirnos de nuestros antiguos hábitos. Y también para hablar de lo que pasó aquella noche, para aclararlo. Creo que es una buena idea para empezar nuestra nueva vida. – Brooke sonrió. -Mi psicólogo dijo que sería como una limpieza de nuestra basura mental. – la risita de Brooke consiguió que Hayden se relajara.

-Me gusta la idea.- Brooke dio un pequeño apretón a las manos de Hayden.

-Grita lo más fuerte que puedas, desahógate.- Hayden la observaba sentado en el capó de la camioneta. Brooke estaba de pie frente a la orilla del mar, el agua le rozaba los pies con cada ola.

Habían pasado el día en diferentes lugares a los que Hayden la había arrastrado. Acababan de llegar a la playa desde su antiguo piso. Brooke lo recordaba más alegre y más lleno de muebles. Cuando habían atravesado la puerta de entrada, Brooke se había detenido en el umbral del salón. No quedaba ni un mueble, y las cosas pequeñas estaban colocadas en cajas de cartón repartidas por todo el piso.

Habían pasado dos horas buscando las cosas que podían llevarse en la antigua camioneta. Y después de otra hora recolocando las cosas en las cajas, subirlas a la parte trasera de la camioneta y acomodarlas junto con la moto. Se había subido al asiento del copiloto mientras Hayden acababa de atar las cosas para evitar perderlas por el camino.

Brooke sentía curiosidad por ver que había en la parte interior de la camioneta. Recordaba el día que fueron a buscarla al desguace, era un trasto viejo y maloliente. Pero ella se había enamorado de ese trasto, y Hayden no había podido decirle que no. Brooke había arreglado el interior y había pintado la carrocería, mientras que Hayden se había encargado de arreglar el motor y reemplazar las piezas que fueran necesarias.

Hayden observó a Brooke rebuscar en la guantera mientras el subía al asiento del piloto.

-Pequeña cotilla.- había reído mientras ella daba un pequeño salto en su asiento. -¿Qué tienes ahí?- Brooke se había ruborizado ligeramente, le entregó el pequeño montón de fotografías que había encontrado en la guantera. Hayden las fue mirando con una sonrisa divertida, y se detuvo en una fotografía concreta. Se la enseñó a Brooke. – Esta, sin duda, es mi favorita. – Era la fotografía de sus primeras vacaciones juntos fuera del orfanato. Era la puesta de sol en su playa y tan solo se veía la silueta de Brooke.

Justo la playa en la que se encontraba en esos momentos, con sus pies empapados por el agua. Hayden la observaba desde el capó del coche con la cámara en sus manos. Quería renovar esa vieja fotografía, tener el antes y el después. Antes tenía el cabello más corto y más claro, ahora prácticamente le llegaba a mitad de los muslos y se había oscurecido.

-Grita, Brooke, grita.- él gritó para animarla a hacerlo. Ella lo necesitaba, para desahogarse y liberarse de las cosas malas que habían pasado en esa ciudad. Y ella lo hizo, volvió a gritar igual que lo había hecho cuando iban en la moto.

Brooke gritó con toda su alma, se inclinó hacia delante y se levantó de golpe, llevando su cabello hacia atrás, sintiendo la brisa marina chocar contra su cuerpo. Rió como nunca lo había hecho, sintiéndose una niña pequeña que veía por primera vez el mar. Relajó sus hombros e inclinó su rostro hacia el cielo. Sus ojos permanecían cerrados mientras respiraba profundamente. No se había dado cuenta de que echaba tanto de menos el mar.

Hayden dejó la cámara en el siento y se acercó a Brooke. La abrazó por la espalda y inhaló el aroma que ella desprendía. Ella lo sujetó de las manos brindándole suaves caricias.

-Grita conmigo ángel.- él susurró y ella asintió riendo. – A la de tres. Uno, dos, tres…- ambos cogieron aire y gritaron dejando salir todo el aire de sus pulmones. Respiraron con dificultad y rieron. – Tenemos que volver al centro ángel. Pedí permiso para un par de días, pero tenemos que ir volviendo. Tenemos unas cuantas horas de viaje. – caminaron de vuelta hacia la camioneta cogidos de la mano.

-Ha estado genial Hayden, me ha encantado, de verdad.- ella reclinó la cabeza en el asiento y cogió la cámara. Observó las fotos en la pantalla y fue pasándolas. – Faltas tú en las fotos, como mínimo tendría que haber una en la que aparezcas. – él negó con la cabeza mientras conducía para salir de la ciudad. Pero ella no estaba dispuesta a volver al centro sin una foto del viaje en la que apareciera él.